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viernes, 2 de junio de 2017

Las liras

Majestad, todo lo que he podido encontrar sobre las liras son leyendas y especulaciones, la mayoría de ellas con menos base que el fondo de un vaso de vino. Si bien todas las casas nobiliarias tienen la potestad para acuñar moneda, pocas suelen acuñar monedas de oro o Reales, pues el valor de estas monedas es muy elevado. Por eso, lo normal es que las Casas Ducales acuñen como muño Ducados de plata mientras que es la Casa real la que acuña los Soles. La Casa de Cruilles suele ser la única otra Casa Ducal que acuña reales y normalmente van destinados al comercio exterior.

En cualquier caso, la leyenda dice que, principalmente en Toledo, se pueden encontrar reales extraños, legendariamente bautizadas como liras. Esto se debe a que, si bien en una cara poseen la Corona como es obligación, en la otra cara no poseen el escudo de ninguna Casa sino con una lira. De ahí el nombre de esta moneda legendaria. 

Debido a su alto valor, las liras siempre se dice que son de oro o como minimo ducados de plata, es extraño que nadie dedique tales metales a crear una moneda que no puede circular a la hora de la verdad. Por ello, las leyendas dicen que las crean los judíos por orden de la más variada clase de gente y con los más extraños propósitos, pero nadie ha encontrado estas fundiciones ni ha podido asegurar que estas monedas realmente se creen en Toledo aunque es donde su leyenda está más extendida. 

En cuanto a qué se puede hacer con las liras de oro o plata, lo cierto es que poco. No siendo de acuñado oficial, no servirían para comprar bienes en los mercados ni en los gremios, pues los mercaderes no querrían tener esas monedas que no pueden usar para posteriores transacciones. Por ello, las leyendas especulan que solo ciertos mercaderes las aceptan y que su valor en oro o plata puede cambiarse por servicios de tipos poco... convencionales, Majestad. Se supone que una lira de oro se puede cambiar por la vida de cualquiera, por información controvertida y comprometida sobre los poderosos, por matrimonios no esperados... y que solo unos pocos están dispuestos a aceptar recoger una lira y cumplir con lo acordado.

Por supuesto, como en el resto de leyendas de Hyspania, lo más probable es que no haya nada de verdad en ella, pues si bien las cortes hyspanas son pobres y parcas en riquezas, son excesivamente generosas en leyendas. Pero si es cierto de que esta leyenda es el origen del dicho "ten cuidado con el tañir de la lira", que se oye ocasionalmente por tierras Medinaceli principalmente, para señalar malos augurios.

lunes, 26 de diciembre de 2016

Toledo, la Ciudad de la Corona o de las Mil Rameras

Toledo es la capital del Reino y, desde el asceno a la Corona de la Casa Medinaceli, ha visto su poderío crecer acorde. Para Hyspania es una ciudad enorme, con casi 300 mil almas, alcanzando un tamaño con el que solo pueden compararse Barcelona y acaso Córdoba si recuperase su antiguo esplendor musulmán.

A Toledo se accede por tres entradas diferentes, cada una adyacente a uno de los principales distritos. La Puerta del León abre al este de la ciudad y se llama así porque es el camino que conecta con tierras Alarcón y Cruilles; tras la puerta se encuentra buena parte de los distritos comerciales de los gremios de más prestigio, incluyendo los que traen buena parte del grano a sus almacenes así como los dedicados a la ropa y telas. En el exterior de esta puerta se encuentran amplios campos, a menudo dedicados a festividades, justas y otros eventos.

Al norte se encuentra la Puerta del Matamoros, llamada así por ser la que lleva en dirección a Santiago. El distrito norte de la ciudad se encuentra destinado a los gremios que trabajan con cera, con figuras de madera, así como todos los dedicados a buena parte de alojar a los viajeros de menor nivel, con tabernas que mantienen una buena relación entre calidad y precio. También es cierto que, cerca de la muralla norte se encuentra la zona de prostíbulos, porque entre ellos se encuentran algunos de los refugios de placer más caros de la ciudad, algunos con precios de hasta una moneda de oro la noche, especialmente la casa de la Dama Florida, donde solo se admiten "regalos aptos para las señoritas".

La puerta del sur se llama la Puerta de los Impuros, porque se encuentra justo detrás de la judería de la ciudad, colocada extramuros. No contando ese barrio de médicos, usureros y otros hebreos con el que los cristianos no suelen tratar si pueden evitarlo, la zona sur de la ciudad es la dedicada a los barrios más pobres de la ciudad. Es también donde se encuentran los gremios de peor olor, como los curtidores, así como tabernas de dudosa reputación.

El último distrito de la ciudad es el distrito oeste, que es el barrio más noble de la ciudad. Es aquí donde se encuentra el Alcázar, la catedral de la ciudad así como muchas de las casas donde se alojan los nobles que viven en la ciudad, a la sombra de la corte real. Los gremios más asociados a la nobleza, como el de espaderos, también se encuentran en la parte baja de este distrito, el único de todos los sectores de la ciudad que cuenta con calles empedradas. 

Toda la ciudad se encuentra llena de ocasionales iglesias cada pocas calles (según la última cuenta, hay poco más de una veintena de iglesias sin contar la catedral), numerosos mercados (aunque los más grandes y esporádicos se sitúan normalmente en el exterior de la Puerta de los Leones), y puestecitos ambulantes con todo tipo de comidas y productos. Tabernas de todo tipo hay en cada plazoleta, muchas de ellas con mesas en el exterior, y numerosos cristos y santos vigilan a los ciudadanos desde las paredes de las casas o los cruceros en los caminos. 

Por todo ello, la ciudad de Toledo es una ciudad enormemente viva y activa, donde no es raro cruzarse con caballeros montados, damas en sus carruajes, pordioseros y maleantes. Hay zonas de la ciudad relativamente peligrosas, especialmente la zona de la Calle Baja, en las cercanías de la puerta sur, pero la mayor parte de la ciudad es bastante segura para la mayoría de la nobleza. Hay un fenómeno particular de la ciudad de los secretos que es Toledo, que son los mendigos, a menudo llamados ojos; se les llama así porque se encuentran por toda la ciudad, tirados en los portales de sus numerosas iglesias, en los callejones poco salubres o haciendo sonar las campanillas de leprosos en los mercados. Por su presencia en todos lados, a menudo son contratados por todos los miembros de cierta posición o con intereses en la ciudad (nobles o no) como espías para vigilar a sus rivales o competidores, modo en el cual se ganan buena parte de su mantenimiento. 

Las construcciones de la ciudad son de todo tipo. El distrito sur en buena medida se encuentra lleno de edificaciones baratas de madera, con tejados de paja en muchos casos, lo cual lo hace vulnerable al fuego. El resto de la ciudad, incluida la judería, está en buena medida construida de piedra, con tejados de madera. Pero incluso las casas y edificaciones de piedra son muy diferentes entre el distrito noble, donde buena parte de las construcciones son góticas, frente al resto de la ciudad donde en buena medida son edificios más rígidos y pequeños, con varias plantas, aplastados unos contra otros y ventanas pequeñas. Las calles a menudo huelen mal debido a los deshechos vertidos en ellas, y si llueve la ciudad se convierte en un lodazal difícil de atravesar. Desde luego, sean callejas de piedra o madera, todas ellas suelen ser bastante estrechas, quizás para una o dos personas en muchos casos, con portales estrechos y a menudo balcones que se inclinan por encima de las mismas. 

domingo, 21 de octubre de 2012

Historia Resumida: Medinaceli

La Casa Medinaceli fue creada en el año 889 DC primero como Casa de Marquesía, vasalla de la Casa de Alarcón. Sin embargo, el rápido crecimiento de las tierras conquistadas y la capacidad de organizar y poner a la gente de acuerdo propia de los líderes iniciales de la Casa la transformó con rapidez en una Casa Condal y, finalmente, en el año 973 la Casa Alarcón finalmente debió reconocerla como una igual, como una nueva Casa Ducal.

Aunque al principio las otras tres Casas Ducales la trataban como una inferior, los Medinaceli fueron tranquilos al respecto y continuaron extendiendo su territorio, pero sobretodo mejorando las comunicaciones y la unión interna. Al fin y al cabo, originalmente la Casa estaba muy dividida, establecida a partir de señores que habían recibido las tierras por derecho de conquista. Eso sin embargo sólo demostró la capacidad de liderazgo de los primeros Duques Medinaceli, y fortaleció su posición entre las demás Casas que se vieron obligadas a reconocer esa capacidad.

El establecimiento de la Casa Alba al sur bloqueó su participación en la Reconquista, sin embargo aún a medida que la agresividad Alba se volvía hacia el norte, jamás se volvió hacia la Casa Medinaceli, que supo desviarla hacia la Casa Cruillés. Así que emplearon su tiempo fuera del combate para establecer relaciones con las demás Casas, a cambio de favores diplomáticos, comercio o, sobretodo, su capacidad para intervenir en los conflictos internos y reducir las probabilidades de que esos conflictos se volviesen militares.

Sin embargo, la creciente debilidad de la Casa Alarcón hizo que esos conflictos entre Casas y dentro de ellas se potenciasen, y dio especial trabajo para la Casa Medinaceli. Y eso implica aumentar las relaciones entre Casas y favores debidos. Finalmente, fueron poniendo de acuerdo a todas las Casas en que les apoyasen para sustituir a los fallidos Reyes. Lograron que los demás les cediesen tropas, y cuando las negociaciones para un tránsito suave fracasaron, se confrontaron con los Alarcón y sus rivales debieron rendirse. Y así Pedro III "El Listo" conquistó el Trono para su Casa.

Desde el ascenso de la Casa a la Realeza han estado muy ocupados. Primero solucionando el conflicto entre la Casa Alba y la Casa Cruilles, y después con la rebelión de los Musoles y los crecientes conflictos internos en el sur del territorio Alba. Por no mencionar la renuencia a servir de la Casa Alarcón, y el encierro de la Casa Jovellanos. Todo eso supone una fuerte presión sobre la Casa y la Corona, pero una presión que están llevando con fuerza y capacidad.

domingo, 22 de julio de 2012

Gallardo

Rango: Marquesado
Vasallos de: Casa de Feria, vasalla de la Casa Medinaceli.

Escudo de armas: grifo blanco sobre un campo rojo.

Historia:
La Casa Gallardo, como muchas otras, fue fundada por un único caballero llamado Álvaro Gallardo, en el año 951 de Nuestro Señor. Por aquel entonces, era parte de la Casa real de los Alarcón, y se les encomendó la defensa de la impresionante fortaleza que aún hoy domina el territorio, y que permitiría robar el resto del territorio a las taifas musulmanas.
En el año 974, poco después de que la Casa de Medinaceli llegase al rango de Casa Ducal y comenzasen a reorganizar el territorio, la Casa Gallardo era una de las que se barajaban para tomar control del condado, junto a la Casa de Feria y la Casa Ortiga. Ante esta situación, el joven nieto de Álvaro, Yáñez de Gallardo, movió todos sus peones y opciones para tomar el Condado, y fracasó estrepitosamente en el intento. La reputación de la Casa, sus propiedades y ejércitos fueron dañados pemanentemente, con un coste que aún dura hasta hoy.
Tras ese fracaso, y con la decisión final de convertir a la Casa de Feria en la Casa Condal con sede en Salamanca, la Casa Gallardo vio su situación estabilizada, pero no mejorada. Una Casa de segunda en el condado, donde las fuerzas en conflicto principales eran otras. Incluso, por estar situada tan al norte, la Fortaleza Gallado pasó a ser secundaria a la hora de controlar el territorio del condado.

Personalidad:
La Casa Gallardo ha estado siempre ensombrecida por su propio fracaso, y ha languidecido durante mucho tiempo. Han cumplido con sus deberes como Medinaceli y para con su señor, pero sin demasiado entusiasmo. Sin embargo, desde las últimas décadas, eso ha comenzado a cambiar. La Casa se ha dado cuenta de que su tiempo se acaba si no cobra fuerza y potencia, y ha comenzado a establecer una más sólida posición en el norte de Salamanca. De hecho, es de las pocas Casas que mantiene relaciones con sus vecinos Alarcón, pese a los continuos desaires que los Alarcón hacen a los Medinaceli tras perder la Corona. Por ello, es ahora ya una Casa vigorosa y con energía, pero recorrida por numerosos conflictos internos y problemas por el poder.

Personas Importantes del Feudo:
Álvaro de Gallardo es el señor oficial de la Casa, aunque a sus ocho años no puede gobernar ya que es demasiado pequeño. Único hijo del anterior Señor, su función le comienza a pesar entre las lecciones y las consecuencias que tienen sus acciones.
Gabriel Gallardo es el valido que actúa como señor de la Casa desde el torneo real, y con sus 30 años se ha convertido en el más hábil político de la Casa. Sin embargo, su vida ha sido indolente hasta ahora, y le cuesta compaginar sus deberes con su tradicional forma de vivir. Es uno de los tíos de Álvaro.
Simón Gallardo es el mayor de los hermanos supervivientes del Señor, y ha demandado ser él el señor de la Casa mientras Álvaro no crece. Es un notable caballero de torneos, y muy honorable, y por eso mismo cree que él debe gobernar, ya que él sería el mejor. Está enemistado claramente con Victoria.
Sebastián Gallardo es el menor de los tíos de Álvaro, y ha pasado la mayor parte de su vida viajando por Hyspania y aprendiendo. Es un notable estudioso de la escuela Cruilles de lucha. Desde su regreso al feudo, actúa como maestro de esgrima del joven señor, enseñándole a luchar para cuando sea adulto, así como a los mejores espadachines del Marquesado.
Victoria Alonso de Liras es, a sus 26 años, una belleza de mujer. De origen Alarcón, era la esposa del difunto Señor de la Casa, y madre de Álvaro, por lo cual hasta el torneo actuó como valida de la Casa.Es una habilidosa política, con una sorprendente honestidad en estos tiempos turbulentos.
Rodrigo Salvatierra es el Barón de la Casa Salvatierra, cuya veintena de caballeros hace mucho tiempo que ha sido absorbida por el Marquesado. Es un hábil soldado y político, que actuaba como consejero de Victoria mientras ella era la valida, y que desde entonces ha ido desarrollando una relación más personal con la dama, sobre la cual se comenta en muchos círculos.
Ernesto Salvatierra es el gemelo del anterior, aunque sabiendo que no heredaría la baronía, dedicó sus habilidades a la lira y al sigilo. Actúa como los ojos y oídos del Marqués, aunque tiene cierta tendencia a meterse en problemas por ello. Algunos sugieren que podría tratarse de un Oculi Domine.
Santiago y Antonio Galán de Ruibañez son dos caballeros errantes que recientemente han entrado al servicio de la Casa, y que se han convertido en las manos derechas de Gabriel Gallardo. Espadachines mujeriegos, bardos y pendenciosos, causan a menudo tantos problemas como solucionan. Junto a ellos está Basilio, el caballero más antiguo de la Casa, y guardaespaldas personal de Gabriel.
Alfredo es el chambelán de la Casa, y a sus 52 años es un hombre formal y serio, con gran habilidad para la matemática, que se encarga de que el funcionamiento del feudo sea todo lo suave que pueda ser. Junto a él está Casilda, que con sus 47 años, es la ama de llaves del castillo. Ambos están casados.
Cecilia es la ama de cría, encargada de educar y cuidar al joven Álvaro cuando no está en sus lecciones con sus profesores.
Pedro es el afable cura que lleva la parroquia local, conocido por ser un hombre comprensivo y que perdona con facilidad.
Martín es el universitario que habita en la villa, y con sus 39 años, ha demostrado una sabiduría sorprendente. Esto le ha llevado a convertirse en una herramienta útil de los Señores del Marquesado, además del profesor de Álvaro para las cuestiones de cultura y conocimiento.
Irene es la doncella de Victoria, y va con ella a todas partes. A sus 16 años, es una joven bonita e inocente, que sólo ahora comienza lentamente a ver que la vida es mucho más complicada y difícil de lo que creía.
Felipe,con 53 años, es un veterano de varios combates y que conoce muy bien a los guardias del feudo. Por ello, una vez que Simón se alzó en armas y perdió su posición como jefe de la guardia, Felipe fue el escogido para ocupar su posición.

Feudo:
Las tierras de los Gallardo son unas llanuras apacibles situadas en un lugar estratégico, al tener frontera tanto con la Casa de Jovellanos como la Casa de Alarcón. Sin embargo, la ausencia de carreteras en el mismo hace que mucho del tráfico potencial se desvíe por otros caminos, ya que la mayor parte del territorio ha sido ocupado por granjas. Al noroeste, cerca de la frontera, se encuentra el cementerio del pueblo, alejado del mismo por ser una localización tradicional. Las tierras del nordeste han sido muy recientemente donadas a la Iglesia, y se espera que se comience la construcción de una ermita en breve. En la esquina sudoeste se encuentra la Taberna del Águila Herida, donde se alojan numerosos viajeros y comerciantes de paso por estas tierras. Al este se encuentra un pequeño lago con su correspondiente río, sobre el que pasa un pequeño puente con su correspondiente peaje. Solía haber un bosquecillo en la orilla norte del lago, pero el verano ha traído un incendio que ha quemado la mayor parte del mismo. Finalmente, en el centro se encuentra la pequeña villa amurallada, organizada en torno a una amplia plaza donde se organiza un mercado conocido en toda la región. Una pequeña iglesia preside esta plaza, frente a la cual se encuentra la Taberna del Sol, la principal de la villa. También es destacable que en el lado oeste del pueblo se encuentra la casa amplia del universitario de la misma, a quien todo el mundo acude para ayudas médicas o dudas.

Justo al norte de la villa se encuentra el castillo de los Gallardo, una fortaleza muy bien construida, muy superior en capacidad defensiva a la mayoría de los castillos Medinaceli. Sus murallas cuadradas resguardan un edificio principal en forma de "L", rodeado por las habituales estructuras que se suelen encontrar: cuadras, barracones, edificio de sirvientes, etc.

Mapa

Problemas en el Feudo:
El principal problema del feudo es el central para todo el Condado, la lucha de poder entre los Feria y los Ortiga-Guillén. Atrapada en el conflicto, la Casa Gallardo es un elemento central a la hora de poder desequilibrar las fuerzas entre ambas Casas, y por ello ambas presionan de distintos modos a los Gallardo. La huida/traición de Simón y su unión al Conde de Feria, ha dado una baza muy importante a este, aunque las manipulaciones políticas de Gabriel Gallardo han conseguido neutralizar sus planes contra ellos hasta ahora.

viernes, 20 de julio de 2012

Castillos: Medinaceli

Los castillos Medinaceli son, en su mayoría, o bien relativamente recientes, o modificaciones de los castillos musulmanes que había en ellos. Además, al haber sido todos ellos (re)construidos con la Reconquista ya muy avanzada y sin un enemigo real ya que pudiera ofrecer resistencia, la mayoría son más ornamentales y elegantes que realmente eficaces de cara a asedios o guerras. Son aptos para impresionar y para política, más que resistentes ante los impactos de las catapultas e inexpugnables para las tropas enemigas.

La mayoría de ellos se encuentran en las llanuras de la Meseta central, de modo que suelen ser bien visibles desde la mayor parte de sus feudos. A menudo, carreteras romanas restauradas por los musulmanes conectan los castillos con las villas y con las tierras vecinas, favoreciendo el viaje. Normalmente están construidos con una piedra clara, la más abundante en la zona, que no es demasiado resistente. A su alrededor, suelen ser frecuentes los fosos, aunque normalmente los puentes que los cruzan son permanentes y bastante anchos, para favorecer la entrada y salida de mercaderes, mensajeros, y bardos.

Las murallas en si suelen ser cuadradas, a imitación de los castillos Jovellanos, excepto aquellos que son reparaciones de los musulmanes previos, que se adaptan a los cánones de estilo de sus antiguos dueños. Estas murallas se suelen encontrar guarnecidas por torres en sus esquinas, aunque muchas de estas son más decorativas y para mantener vigiladas las tierras, que verdaderos fortines de defensa. El interior suele dar a un patio amplio donde entrenar a los ejércitos, pero donde también a menudo se encuentra un pequeño mercado o plaza de abastos, que se beneficia de la presencia intra-muros de una capilla, una armería, los barracones, armeros y armadureros en algunos casos, y demás estructuras necesarias en caso de asedio. Sin embargo, la mayor parte de estos edificios son claramente más pequeños que sus contrapartidas en las villas y ciudades, ya que nadie espera que se asedie un castillo Medinaceli. La parte trasera suele contar con jardines y zonas de solaz, algo poco frecuente en los castillos de Hyspania, donde a menudo se instalan los nobles para charlar y discutir de política, cetrería, o cualquier otro menester.

El edificio principal generalmente se organiza en torno a la alta torre del homenaje, que rodean con numerosos salones, habitaciones de todo tipo, y demás elementos necesarios para la vida en la corte. Muchas puertas y zonas aún muestran los arcos típicamente musulmanes, fruto de la herencia de donde provienen. A menudo, los nobles foráneos se sorprenden de que las ventanas de estos castillos son sorprendentemente grandes si se comparan con las aspilleras comunes en los demás, señalando lo poco eficaces que serían en caso de ataque, pero sorprendidos por la gran cantidad de luz que dejan pasar. Estos salones suelen ser transitados por gran cantidad de sirvientes, que mantienen todo en orden. La excepción es la torre del homenaje en si, donde raramente entran los sirvientes que no sean los más allegados a la familia noble que vive en ella.

El castillo más conocido de los Medinaceli es el Alcázar de Toledo, sede de la Corte Real y residencia tanto del Rey Alfonso XI como del Duque Jorge de Medinaceli. En extensión, es probablemente uno de los castillos más grandes de Hyspania, y se encuentra situado justo al lado de la capital del Reino. Las murallas son altas y elegantes, de un tono pálido muy notorio, y se encuentran jalonadas cada pocos metros por banderolas con el escudo de la Casa de Medinaceli.

El patio frontal es de una enorme belleza, contando con una enorme fuente que llena todo con su frescor. A diferencia de otros castillos, cuenta con pocos edificios dentro, ya que la cercanía con la ciudad lo hace innecesario, dejando espacio para los campos de entrenamiento de los soldados, así como para simplemente demostrar que se lo pueden permitir. El patio trasero cuenta con el mayor jardín de toda Hyspania, cuidado continuamente, y en el cual sería fácil perderse de no ser porque siempre hay gente paseando por el mismo; en su extremo extremo más distante, además, se instala el pabellón donde la Dama Blanca celebra su Corte del Amor en los días que hace buen tiempo.

El interior del castillo es, a menudo, considerado como excesivamente ostentoso. Los salones se suceden uno tras otro, con ricas decoraciones y objetos en oro y plata por todas partes. Numerosos nobles, sobretodo Medinaceli pero también embajadores de otras Casas y Reinos, se encuentran en los mismos, abusando de la hospitalidad de sus huéspedes mientras llevan a cabo sus maniobras políticas. Aquí, entre el oro y el vino, la información y la palabra son a menudo tan importantes como la espada y los ejércitos.

domingo, 1 de abril de 2012

Condado: Salamanca

Gobernado por la Casa de Feria, el Condado de Salamanca es el más norteño de los territorios de la Casa de Medinaceli, y un lugar estratégico por encontrarse en la frontera con los Jovellanos y los Alarcón. Son tierras mayormente llanas y de cultivo, que se extienden desde unos kilómetros al norte del Duero hacia el sur, pasando sobre las montañas hasta prácticamente llegar a Valladolid. De hecho, las tierras justo al sur continen la llanura de Dos Tumbas, el celebre campo de batalla en el que los Medinaceli se enfrentaron a los Alarcón por la Corona. Las fronteras del norte colindan tanto con el Condado de Santander como con el propio Duado Jovellanos, al este dan con el Condado de Palencia y el Ducado Alarcón, al sur con el Condado de Valladolid y al oeste con el Condado del Jinete. Debido a su localización estratégica, esta tierra ha sido bañada numerosas veces por la sangre de cristianos y moros, pero ha sido usada en aún más ocasiones como lugar de encuentro, debate y negociación. Son tierras que han cambiado de manos numerosas veces, y con cada cambio de mano se ha reescrito la historia de Hyspania.

La Casa Feria:
Los gobernantes de estas tierras se encuentran localizados en el oeste del mismo, en las tierras que rodean la antigua ciudad de Salamanca. Su castillo mediano, La Vigilia de Salamanca, es más ornamental que funcional, aunque no por ello deja de ser un buen bastión que vigila la seguridad de la ciudad. La ciudad misma es uno de los centros neurálgicos de la cultura en Hyspania, y se organiza en torno a la catedral y la universidad, junto a la plaza del mercado. Es una ciudad muy bulliciosa, que se reparte entre los grandes distritos de los mercaderes y nobles, así como los más bajos donde los universitarios sacian apetitos menos elevados. El Obispo, Enrique de Herrez, es el encargado de atender la catedral y vigilar la posición de la Iglesia desde allí.

Los Feria son una familia poderosa, inteligente y ambiciosa. Desde que se fundó el Condado se han encontrado opuestos por la Casa Ortiga, lo cual los ha forzado a aprender y mejorar sus técnicas de manejo del poder. Tienen mucha influencia en todo el Condado, pero incluso más allá, en la Corte de Toledo. El Señor de la Casa, Guillermo de Feria, es un poderoso muy hábil y eficaz que se conoce el Condado y los juegos de poder en el mismo mejor que la mayor parte de sus otros habitantes.

La Casa de Feria se encuentra aliada con la Casa Herrez y la Casa Endina, y en proceso de absorber la Casa Valente. Se encuentra enemistada con la Casa Ortiga-Guillén y la Casa Gallardo.

Casa Herrez:
Situada en el extremo noroeste del Condado, la Casa Herrez poseen extensas y valiosas tierras de cultivo que vigilan desde su Torre de Poniente. La rodean la pequeña villa y las granjas que constituyen el centro neurálgico del feudo, y que llevan todos los martes los productos a la plaza para el famoso mercado local.

La Casa Herrez en si es bastante tranquila, y sus miembros son conocidos por ser buenos anfitriones y amigos de las fiestas. Han actuado a menudo como mediadores y mensajeros, pero raramente poseen dotes de serio liderazgo. Su Señor, Andrés de Herrez, es un hombre mayor casado con una muchacha muy joven de la que espera que le de su tercer varón este invierno.

La Casa Herrez se encuentra aliada con la Casa Ansúrez.

La Casa Gallardo:
Situada en el extremo nordeste del Condado, la Casa Gallardo ha pasado por momentos de mayor influencia que la actual, y muchos discuten que quizás no sean dignos de la posición de marqueses ya. Desde el Castillo de Gallardo, el más antiguo de la región y considerado como un bastión impenetrable por muchos, su familia antaño dirigió la Reconquista en estas tierras, pero esos tiempos están ya pasados. Son tierras fértiles y cuidadas, con muchas granjas dispersas por el territorio.

La Casa Gallardo es conocida por los buenos políticos y las buenas espadas que ha dado a lo largo de los años, pero actualmente se encuentra en una complicada posición. Su ambición por sobrevivir se ve dificultada por el hecho de que la gobierna una mujer, Victoria Alonso de Liras, que actúa como valida de su hijo hasta que este alcance la mayoría de edad, lo cual ha dado lugar a numerosos conflictos con miembros de la Casa, especialmente con Simón de Gallardo hasta que este se ha alzado en armas.

La Casa Gallardo se encuentra aliada con la Casa Ortiga-Guillén y está trabajando en una alianza con la Casa Endina, con la cual tiene una tensa relación. Se encuentra enemistada sobretodo con la Casa de Feria.

Casa Endina:
Una de las Casas centrales del Condado, la Casa Endia ha sido pieza clave de la diplomacia interna desde hace mucho, al encontrarse justo entre las Casas en conflicto de Ortiga-Guillén y Feria. Su Hall del Encuentro atestigua precisamente esto, y ha sido lugar de las más intensas negociaciones dentro del Condado. Por el resto, como con la Casa Herrez, el discurso del Duero por sus tierras las hace especialmente fértiles, con lo que abundan las granjas.

La Casa Endina siempre ha sido poderosa militar y diplomáticamente, forzada a ello por la necesidad de su localización y su pequeño hall. Han comenzado recientemente a ampliarlo, pero las obras de construcción de las murallas y torres llevarán aún varios años de trabajo. Su Señor, Álvaro de Endina, es un hombre hábil pero lujurioso, aunque con un sentido del honor algo más marcado que la media, sin llegar a ser muy fuerte.

La Casa Endina está aliada con la Casa Feria, y en vías de negociar su situación con la Casa Gallardo. Se encuentra enemistada con la Casa Loriga.

Casa Ortiga-Guillén:
Situada en la frontera oeste, la Casa surge de la unión de las antiguas Casa de Ortiga y Guillén por vía de matrimonio, ya hace prácticamente un siglo. De ahí que sus tierras se extiendan a ambos lados de la cordillera que divide el Condado, en la cual se encuentra situado el Castillo Rojo, llamado así por las numerosas decoraciones de barro que tiene. El resto de las tierras se dividen en torno a las dos principales villas, cada una a un lado de la cordillera, que articulaban las antiguas tierras de ambas Casas a su alrededor.

La Casa Ortiga-Guillén siempre ha sido la alternativa a la Casa de Feria, y el propio Duque tuvo dudas sobre cual de las dos debería poseer el Condado. Desde entonces, la influencia y la habilidad política de los Ortiga ha crecido pareja a la del Conde, manteniendo la tensión y los conflictos al respecto. Leonardo Ortiga-Guillén, Señor de la Casa, es el mejor ejemplo de esto, un noble capaz de los planes más sagaces y que parece tener oídos en todo el Condado.

La Casa Ortiga-Guillén se encuentra aliada con la Casa Gallardo y la Casa Loriga, y enemistada con la Casa de Feria y la Casa Endina.

Casa Valente:
La antigua Casa Valente poseía tierras más al norte, pero las cambiaron por estas cuando la situación se presentó para ello durante la Reconquista. Sin embargo, jamás han llegado a desarrollar estas tierras completamente, que permanecen organizadas en numerosas granjas dispersas y sin centro claro. La Torre del Sur, su centro, es pequeña y está ligeramente fortificada, debido a que la Reconquista nunca necesitó fortificar estas tierras para combatir al enemigo.

Políticamente, la Casa Valente ya no existe. Tras la muerte sin herederos de su Señor, Gonzalo de Valente, la Casa se encuentra en proceso de absorción por parte de la Casa de Feria, ya que la única hija de Gonzalo es la esposa del Conde. Actualmente, la Casa la dirige Jorge Jelmírez, un noble menor, encargado de manejar la absorción de la Casa.

Casa Loriga:
La Casa Loriga posee las llanuras centrales-sur del Condado, vigiladas desde su pequeño Castillo de Loriga. Son tierras poco productivas para el standard del Condado, de modo que en ellas han triunfado gremios que producen bienes alternativos que llevan a vender en mercados de la zona o incluso a Toledo. Esto se ve beneficiado por la buena red de carreteras romanas que todavía se puede usar en la zona.

Los miembros de la Casa Loriga, obligados por las circunstancias, siempre han sido buenos políticos. Negocian con las demás Casas siempre que pueden, buscando asegurarse que no haya guerras que los cojan a ellos en el medio, lo cual es complicado debido a su posición. Su Señor, Iñigo de Loriga, es un hombre mayor y sabio, que pese a su reclusión en el castillo debido a la lepra, sigue dirigiendo su Casa con firmeza a través de su hijo menor (Luis) que actúa de mensajero suyo y es el único que acude a verlo en persona, sin miedo de la enfermedad.

La Casa de Loriga está aliada con la Casa Ortiga-Guillén, y se encuentra enemistada con la Casa Endina y con la extinta Casa Valente.

Casa Jiménez:
Los mejores historiadores de todas las tierras Medinaceli, y algunos dicen que incluso toda Hyspania, los Jiménez se encuentran orgullosos de contar en su territorio con el célebre campo de batalla de las Dos Tumbas, donde festejan todos los Días de Difuntos el ascenso de la Casa Medinaceli a la Corona. El castillo mediano de la Gloria de Dos Tumbas tiene ese nombre desde la batalla, y es frecuentemente visitado por caballeros de toda Hyspania.

Los Jiménez son hábiles políticos y gentes de cultura, con fuertes vínculos con la Iglesia, aunque suelen ser los que menos se involucran con la política del Condado debido a su posición. A menudo, se los ha acusado de ser agentes de la Corona para vigilar el Condado, pero eso permanece sin ningún tipo de verificación. Su Señor, Ernesto de Jiménez es un hombre tranquilo y pausado, dado a la introspección, y que suele hablar sólo cuando está muy ciert de lo que quiere decir. Raramente se equivoca.

La Casa Jiménez carece de alianzas y enemistades concretas y sólidas.

Conflictos Actuales del Condado:
El principal conflicto del Condado se debe a la intención del Conde de centralizar el poder. Cree que hay demasiadas Casas, y que muchas no son todo lo leales que deberían ser, de modo que busca centralizar el poder en torno a su figura. La fusión con la Casa Valente es ejemplo de esto, al igual que sus planes para sustituir a la Casa Gallardo por los miembros de la familia Jelmírez.

El segundo conflicto principal es la lucha entre la Casa del Conde y la Casa Ortiga-Guillén por el liderazgo en el Condado. Es una disputa lenta, que se cuece desde que se fundó el Condado, y que ha llevado a ambas Casas al borde de la guerra y el conflicto en numerosas ocasiones. Y los movimientos sobre la Casa Gallardo podrían acercar un nuevo momento de máximo conflicto rápidamente.

Mapa del Condado

domingo, 1 de enero de 2012

Oculi Domine

Los Oculi son una organización relativamente reciente, creada durante el reinado de Enrique I, en algún momento a partir de 1275. Tampoco son algo enormemente organizado, no nos llevemos a engaño, pero están demostrando ser capaces de convertirse en uno de los pilares de la fuerza de la Casa de Medinaceli.

En su momento, se basó en los primeros conocidos de Emilio de Medinaceli, la mayoría de ellos trovadores o gente dedicada a la buena vida que es lo que el noble conocía. Sin embargo, con el tiempo, el círculo se ha ido reduciendo, y actualmente la mayor parte de ellos son trovadores, probablemente unos quince de la veintena de Oculi que existen en la actualidad.

En cualquier caso, los Oculi responden directamente ante Emilio de Medinaceli, que consigue así mantenerse al día con lo que ocurre en todo el Reino. Ello ha llevado a que muchos nobles teman la llegada de los trovadores a sus cortes, pero al mismo tiempo sus noticias siempre son bienvenidas y sólo unos pocos de todos los trovadores del Reino son Occuli.

Eso si, los que lo son lo guardan en celoso secreto, nunca portando distintivo alguno de ser miembros de la sociedad secreta. Lo son y algunos se conocen entre sí, y con ello les basta. En una ocasión, uno de ellos fue detenido y torturado para intentar obtener la información de él, y sin embargo no se consiguió sacar los nombres de sus compañeros ni bajo el dolor, no al menos antes de que un grupo de caballeros mercenarios asaltaran el lugar y lo rescatasen.

lunes, 22 de agosto de 2011

Personaje: Luis de Medinaceli

Luis de Medinaceli nació un 4 de Octubre de 1248, lluvioso y frío, en la ciudad de Toledo. Tuvo una infancia fácil y sin problemas, en el interior de la Corte del Rey pero sin verdaderas posibilidades de heredar nada de importancia. Recibió una buena educación en las palabras y en la espada, pero nunca destacó del todo en ninguna de ellas.

Sin embargo, con dieciséis años decidió que su deber era hacer algo que valiese la pena con su vida. Cogió su equipo de caballero y partió hacia Acre, para unirse a una Tercera Cruzada que llevaba tres años cubriendo el suelo de Tierra Santa con sangre y vísceras. Sirvió bajo la bandera de Loius de Maraveille, el Maestre Templario francés que dirigía la defensa del Santo Sepulcro de Jerusalén. Aunque nunca se ordenó, Luis de Medinaceli destacó allí en la lucha por encima de la mayor parte de los caballeros hyspanos, y participó en numerosas expediciones al exterior de la Ciudad Santa para atacar a Saladino.

Sin embargo, las derrotas se acumularon, y los cristianos fueron expulsados al norte con una incómoda paz. Acabada la lucha, y con un armisticio que evitaba los conflictos futuros durante años, regresó a Hyspania curtido y veterano de guerra con numerosos éxitos y el apoyo de la Orden del Temple. Algunos dicen que es gracias a su intercesión que los Templarios mantienen su apoyo a la Casa de Olivares.

Durante años participó en lo poco que quedaba de la Reconquista, y llamó la atención de la alta Corte del Rey. En 1288 fue llamado a Toledo para ocupar el Trono de Guardián del Reino en el Concilio del Rey, donde el Duque Alfredo de Alarcón era cada vez peor visto.

Allí ha permanecido desde entonces, como general encargado de las tropas reales y de la defensa del Reino, una labor que ha llevado adelante con toda la eficacia que era posible.

Aspecto: con 45 años, Luis de Medinaceli es un hombre alto y de hombros anchos, especialmente si se lo compara con otros miembros de su Casa. Es fuerte y los rasgos de su cara son duros y severos, con una mirada que intimida incluso cuando no se lo propone. Una larga cicatriz le corre desde la frente a la mejilla izquierda, pasando por encima de una cuenca de ojo vacía que no oculta, recordatorio de la toma de Granada. El resto de su cuerpo también tiene numerosas cicatrices, y ha perdido la mobilidad parcial de su mano izquierda.

Status: aunque técnicamente debería ser 5, la práctica real es que se lo trata como status 8 a todos los efectos, por ocupar oficiosamente un lugar en el Concilio del Rey.

Personalidad: taciturno y severo, es un hombre que se maneja en la vida civil como en la militar, como si todo se tratase de distintos tipos de batallas. Es disciplinado como pocos, y raramente se concede cualquier placer más allá de lo normal como el vino a la hora de comer. Pese a ello, es un hombre amoroso con su familia, a la que quiere con locura, aunque le cuesta externalizarlo.

Virtud: Firmeza.

Vicio: Frío.

Política:
Luis quiere conseguir el suficiente poder como para conseguir que su hijo Fernando sea legado como Maestre de alguna orden de caballeros, o algún poder semejante. O quizás herede incluso su misma posición en el Concilio Real. Por eso cumple con diligencia sus deberes, moviendo sus fichas en el tablero para asegurarse la mayor herencia posible para su familia y, en especial, su primogénito.

Familia Relevante:
-Elisa de Olivares: su esposa, de 39 años, es una mujer pía y que, a su callada manera, le ama también.
-Fernando: su hijo mayor, de 21 años, es un caballero con creciente renombre.
-Lucas: su hijo mediano, de 19 años, es uno de los más jovenes caballeros de la Guardia Real.
-Helena: su hija, de 15 años, está prometida y en breve abandonará la casa tras su matrimonio.
-Francisco: el menor de sus hijos, con 13 años, su destino es servir en la Iglesia, aunque todavía no le han enviado a ningún seminario (lo cual ya deberían haber hecho hace mucho).

jueves, 28 de julio de 2011

La Espada de Santiago

Cuentan las leyendas que esta espada fue portada inicialmente por Santiago Matamoros, cuando inició la Reconquista tras la Batalla de Covadonga. En aquellas batallas, fue cubierta cientos de veces por la sangre de los infieles, hasta que finalmente Santiago desapareció del campo de batalla.

Sin embargo, no así su espada, que fue legada a Pelayo I, el primer Rey de la Dinastía Jovellanos. Él la pasó a su hijo, y desde entonces fue uno de los símbolos de la realeza Hyspana.

Su historia-leyenda dice que la primera vez que se partió fue durante la transición de la dinastía Jovellanos a la Alarcón. Aunque nunca llegó a haber batalla para que se produjese el cambio de corona, la leyenda cuenta que la espada se partió durante una noche de tormenta. Así, Pelayo III entregó las dos partes a Eduardo II, que la recibió rota. La leyenda cuenta que este la mandó reforjar y la espada estuvo completa de nuevo. Al menos esa es la leyenda oficial, la historia menos conocida dice que, incapaz de recomponerla, mandó forjar una nueva igual a la anterior. Se acepte la versión que se acepte, la espada acompañó a la dinastía Alarcón, aunque hubo de ser reforjada por lo menos un par de veces más después de las batallas de la Reconquista.

Sin embargo, el final de la leyenda llega con la batalla que dividió el reino en dos y llevó al conflicto entre los Alarcón y los Medinaceli. La versión de las leyendas dice que los Alarcón la llevaron a la batalla y que, viendo a los Cristianos matándose entre si, el propio Santiago hizo que se partiese y ahora estaría guardada en manos de los Medinaceli sin haberse podido recomponer. La Casa Real asegura desde siempre tenerla y que se encuentra recompuesta tras la fractura, pero si es así nunca la dejan ver.

La versión no legendaria dice que Jorge IV nunca la llevó a la batalla, y que hoy por hoy la guarda el Duque de su familia, para demostrar que la familia real no es digna de su posición.

Finalmente, la teoría conspiratoria dice que el propio Jorge IV, sabiendo que iba a ser derrotado, entregó la espada a los Templarios. Según esta versión, entregaría la espada sagrada a manos de los caballeros de Dios, visto que los caballeros mundanos eran incapaces de mantenerla.

Sea cierta la versión que sea cierta, como si la propia espada fue perdida con el paso de los siglos, el caso es que ya no se puede observar en ningún lugar. El icono que el Santo supuestamente entregó al primer Rey de Hyspania es, a menudo, sujeto de debates enardecidos, y demanda por parte de muchos caballeros que juran partir a buscarla. Y si se descubriese que realmente los Medinaceli no la tienen o no está entera, podría suponer un problema de legitimidad para la corona.

miércoles, 27 de julio de 2011

La Corte Real

La impresionante Corte Real se encuentra en el Alcázar de Toledo, y es el nombre que recibe los cerca de un centenar de nobles que permanentemente se encuentran allí como representantes de sus familias, o como delegados momentáneos para solucionar problemas, o buscar matrimonios, o cualquier otra razón. Es el centro de la política Medinaceli, pero también en gran medida el centro de la política real, y los embajadores de las Casas Ducales tienen representantes permanentes, así como los Reinos vecinos.

No es exactamente un lugar físico, ya que la Corte se reúne en los salones de palacio, en los jardines, e incluso en las tabernas más prestigiosas de la ciudad. Sin embargo, todo el que es alguien de verdad es capaz de participar en el centro de la política real, que se da en el Salón de las Cinco Banderas, conocido también como el Salón Real.

Este es un Salón muy amplio, rectangular, con columnas cada dos metros que marcan un pasillo. Desde la derecha entra el sol por amplios ventanales que dan sobre la ciudad que se encuentra enfrente. Al final del salón, sobre un pedestal, hay cinco tronos pequeños para los cinco miembros del Concilio del Rey, y sobre un estrado se encuentra el confortable y rico trono del Rey y uno vacío para la Reina cuando llegue el momento.

Tras ellos están los cinco estandartes que dan nombre a la sala, y que corresponden a cada una de las Casas Ducales. Todas entregaron uno voluntariamente para el salón, excepto la Alarcón, cuyo estandarte fue el que el primer Rey Medinaceli tomó en el campo de batalla.

Es en este regio emplazamiento donde se producen la mayor parte de las grandes acciones políticas de alance general, ya que los delegados de los Duques suelen ser habilidosos políticos capaces de defender los intereses de su Casa. Pero no sólo ellos juegan, sino que en la Corte hay muchos más actores, desde el resto de los miembros de la familia real, a numerosos Condes y Marqueses defendiendo sus intereses o intentando ganarse el favor de alguien importante en la Corte.

Pero la Corte no es únicamente política y conflicto, sino que en ella hay espacio también para una Corte del Amor (dirigida por Fatima de Olivares, la joven esposa del Duque Jorge de Medinaceli), así como pruebas de danza o canto, duelos de exibición (o no tanto), torneos, caza y cualquier otro entretenimiento que exista en el Reino. Solo los mejores suelen actuar en la Corte Real ante el Rey, pero todos actúan a menudo en las salas aledañas ante nobles menores, tratando de labrarse fama suficiente como para que les soliciten las grandes figuras.

Se vaya donde se vaya en la Corte Real, siempre hay algunos miembros de la Guardia Real a la vista, a mayores de los guardias habituales del Alcázar.

martes, 10 de mayo de 2011

La Guardia Real

El Alcázar de Toledo, castillo donde habitan tanto el Rey como el Duque de Medinaceli, es reputadamente el lugar más seguro de Hyspania. La razón de esto no es que haya muchos soldados, que los hay, ni que haya numerosos caballeros siempre dispuestos a demostrar su habilidad, que también. Se debe sobretodo a la más de una veintena de caballeros que ya lo han demostrado y que forman parte de la Guardia Real.

Es una institución que se creó hace varios siglos, cuando Emilio de Medinaceli era Duque y quería continuar asegurando la lealtad de los miembros de su Ducado. Entonces instituyó una tradición que dura hasta hoy, según la cual todo cuarto hijo de las Casas nobiliarias pasaría a servir en el palacio ducal: si era mujer, como dama de compañía de la duquesa, si era hombre como caballero de la Guardia Ducal. La idea era sencilla, por un lado educarlos para que fuesen leales para él y así vincular las Casas a la suya, y por otro tenerlos como rehenes en caso de que sus padres decidiesen cruzar la línea de la traición.

Y funcionó mucho mejor de lo que esperaba. No sólo unió a las Casas, sino que formó una de las unidades de combate con mayor reputación que existen en el Reino. Entrar a formar parte de la Guardia se convirtió en un honor, y ser una de las damas de compañía de la Reina o la Duquesa es ahora uno de los premios más deseados por los padres para sus hijas. Hoy en día no sólo los cuartos hijos forman parte, sino que muchos otros nobles Medinaceli (y, ocasionalmente, de otras Casas que buscan pagar favores a la Casa) han entrado a formar parte de la Guardia que mantiene el Alcázar seguro.

El uniforme de la Guardia es claramente reconocible, ya que se ha prohibido a todo el resto de los regimientos de Hyspania que usen su esquema de colores. Vesta negra y polainas violeta, los colores de la Casa de Medinaceli. Y en el pecho, bordado en dorado, una espada coronada de laurel. A mayores, son los únicos autorizados para portar armadura en el interior del Alcázar, aunque no suele ser frecuente que las lleven puestas.

En cuanto a su actual líder, se trata del Caballero Rafael de Vargas, cuarto tío del Conde de Vargas. A sus cincuenta y cuatro años algunos afirman que es ya mayor para el cargo, pero su habilidad con la espada no tiene rival en todo el Ducado, y algunos dicen que incluso en el Reino, y se mantiene en una envidiable forma física. Es, además, un hábil líder, capaz de inspirar respeto y tranquilidad con un gesto de sus cejas o un suave ademán de su mano. Parco de palabras, eso sí, le han apodado la Estatua de Acero en la corte, donde se ha granjeado con los años numerosos enemigos.

martes, 15 de febrero de 2011

Relato: El Honor de los Medinaceli

Jorge de Medinaceli, Duque de la Casa de Medinaceli, se encontraba disfrutando de la compañía de una de las jóvenes e impresionables nobles que acudían aquellos días a Toledo. Ella, bella e inocente como una flor, le entregaba casi sin darse cuenta todo lo que debería haber permanecido intacto e inviolado para cuando se uniese a algún hombre en Santo Matrimonio. Para Jorge, con su poder y habilidad, no había sido difícil seducirla pero la verdad es que aquella noche él quería un placer tranquilo y sin complicaciones; bastante tenía con todo lo relativo a la alta política que se estaba celebrando durante aquellos días. Demasiados nobles, demasiado juntos.

Y entonces, toda la tranquilidad y suavidad de los muslos de ella, calientes y sudorosos, se vio interrumpida por tres firmes golpes en la puerta. Sólo el chambelán de la Casa se atrevería a molestarle en una situación como esta, y únicamente si se trataba de algo importante. Por un momento, sólo pensó en ignorarlo, en hacer como si no hubiese oído nada, y la sonrisa suave e incitadora de ella parecía animarlo a ello.

Pero no debía. Y no podía. Limpiándose la sangre fruto de la tierra descubierta y conquistada, comenzó a vestirse ante una chica sorprendida que, lentamente, se iba dando cuenta de lo que había hecho. Sin embargo, una sonrisa de Jorge bastó para sacarle las dudas, y convencerla de que esperase por él brevemente, que en seguida podrían terminar lo empezado. Al menos, eso esperaba él. Lo último que hacía falta era saber que en la noche anterior al comienzo de los lances de los torneos, algún Alba había comenzado una batalla, o que un Alarcón herido en su honor había decidido tomarse la justicia de su mano, o quizás un Cruilles había iniciado un duelo porque habían atacado su orgullo. Cualquier cosa.

Para lo que no estaba preparado, ciertamente, era para encontrarse a su sobrino segundo abajo. Mientras descendía, completamente acicalado, las escaleras del palacio real de Toledo notó que al lado del célebre y galante Caballero de las Cuatro Coronas se encontraba otro, a quien el Duque no conocía. No era de la Corte, eso estaba claro, y por su heráldica creía estar seguro de que era miembro de una Casa menor Alarcón, una de las alejadas.

-Mi Señor Duque- saludó su sobrino, con la reverencia profunda que correspondía a la situación-. Lamento molestaros, pero los miembros de la Casa de la Vega han traído a mi atención algo de la mayor importancia y que no podía retrasar en traer a vuestra atención.-

Se notaba que el caballero de justas estaba incómodo y nervioso, y no era habitual ver así a aquel joven, siempre tan seguro de si mismos que resultaba un poco apabullante para muchos. Para Jorge era desconcertante verlo así, y lo que no encajaba en su lugar no le gustaba al Duque, que debía encargarse de que todo funcionase a la perfección. Hyspania se mantenía unida por los pelos, cualquier error en el torneo podría ser fatal.

-El Caballero del Sabueso ha traído a mi atención un complot que debe ser solventado esta misma noche. No sería complicado, tío, pero tiene sus ramificaciones políticas que vos sabréis ver mejor que yo. Resulta, tío...- las palabras del caballero se interrumpieron.

Jorge podía claramente ver que aquello no era el terreno del famoso luchador de torneos y conquistador de mujeres, pero ahora eso no le importaba. Ramificaciones políticas en la noche previa al comienzo de las justas, no era bueno. No después de todo lo que se había discutido entre las Casas Ducales la noche anterior. Nada podía interferir en los planes. No si Hyspania iba a evitar la guerra civil.

-Por favor, Luis, deja de dar vueltas y ve al grano- la proverbial afabilidad del Duque, siempre cercano, se había congelado ligeramente. Formal pero algo distante, su voz grave demostraba que no había tiempo para ser encantador en aquella situación.

-Resulta que la Casa Rivellez ha tenido... bueno, va a tener... un accidente. Lo han arreglado todo, tío, para que el heredero muera en el torneo. Ya sabe que Julián de Rivellez es un poco... cortito, tío... en cambio su segundo hermano sería mucho más apto para el gobierno de la Casa. Así que han dañado los estribos que va a usar Julián, y han comprado a nuestro organizador para asegurarse de que se bata conmigo en la primera ronda. No sobrevivirá, tío.-

No tuvo que explicarle al Duque todo lo que había detrás, Jorge lo tenía muy claro. Por un lado, una sucesión fuerte podría mantener la zona de los Rivellez bien y en paz. Segura. Por otro, los Vega ahora sabían que se había comprado a su juez, lo que dañaría el honor de los Medinaceli y las posibilidades de que su gobierno funcionase. Pero los Rivellez tenían una posición clave para algunas cosas... y, por otro lado, no tendría problema en anular políticamente a los Vega si hiciese falta, aún cuando ahora que lo recordaba tenían fama de buenos políticos.

El silencio se prolongó unos segundos, muy poco tiempo para que nadie se diese cuenta de todas las opciones que eran analizadas en su mente. Él había nacido para esto, y la política era su campo de juego habitual.

-Caballeros, todo esto debe quedar entre nosotros- dijo, abarcando a los dos con una mirada, notando la incomodidad de ambos caballeros ante su escrutinio-. Ahora iréis a casa de ese juez, y os encargaréis de él. Interrogadlo y aseguraros de su culpabilidad y, si es cierta la acusación, mañana uno nuevo e imparcial ocupará su lugar- la velada referencia a la ejecución no pasó desapercibida a ninguno de los dos caballeros, que asintieron sombríos-. El honor del Rey debe permanecer sin mácula. Ya hablaremos de las recompensas por vuestro honor y vuestro deber, caballeros.-

En silencio, ambos hicieron profundas reverencias y abandonaron el palacio, dispuestos a cumplir su cometido. El poder podía conseguir muchas cosas, pero no tantas como el honor. No importaba tenerlo o no, a diferencia de lo que creían los Alarcón, sino aparentarlo. Si creían que no lo tenías, no valías nada como gobernante a menos que pudieses imponerte por la espada... y ese era un camino que no estaba dispuesto a que el Reino recorriese aún.

El Duque se encontró pensando sobre cómo le explicaría todo esto al Rey de modo que el joven no se inmiscuyese ni hiciese público lo que debía quedar en secreto. Alfonso era demasiado inocente, demasiado puro. Había aprendido mucho, pero le quedaba aún demasiado por recorrer. Pero sería en el futuro, ahora Jorge de Medinaceli sólo quería regersar a los cálidos muslos de la joven. Esta noche sólo deseaba descansar y disfrutar, y dejarse querer un poco. Sin embargo, el chambelán le interrumpió.

-Mi Señor, Gabriel Gallardo, el nuevo valido de su Casa, solicita una audiencia. Dice que es importante...-

Parecía que el deseado descanso se iba a retrasar más todavía.

-Muy bien. Que le suban unas fresas a María- dijo, con fastidio, viendo entrar a tres nuevos caballeros en la sala.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Los Santos Patrones

Cada una de las Casas tiene escogido un santo patrón desde tiempos de su fundación, que los guía y protege, y para el cual tienen una gran festividad en la cual celebran su protección de diferentes maneras.

Jovellanos:
Sin sorpresas, el patrón de la Casa de Jovellanos es Santiago Apóstol, también llamado Santiago el Mayor, cuyo festivo es el 25 de Julio. Durante su celebración, los Jovellanos se reúnen en la catedral de la ciudad y ofrecen una gran misa en su honor. Después, los señores se reúnen en la Plaza do Obradoiro y celebran un gran banquete común, donde todos festejan en honor al Santo, y los villanos hacen lo mismo en la campiña que rodea a la ciudad. Tras la comida, sale una gran procesión solemne y silenciosa, sólo interrumpida por los cantos de los monjes que acompañan a la figura del Santo. Por su parte, los jóvenes que están listos para convertirse en caballeros hacen vigilia en su catedral durante toda la noche, meditando sobre su futuro, y la vida y obra del Apóstol.

Alarcón:
San Alfonso VI, considerado como el más pío de los reyes Alarcón y canonizado por la Iglesia casi un siglo después de su muerte; se celebra el día de su muerte, el 14 de Noviembre. Durante su celebración, junto a los festejos a menudo se realizan pequeños ejercicios militares que permiten mantener a los ejércitos entrenados y constituyen un colorido entretenimiento para todos. Estos festejos terminan con una misa en la cual se renueva el juramento de vasallaje de todos los campesinos hacia sus señores, y de los señores hacia sus superiores. Cuentan que, desde el ascenso de la Casa de Medinaceli, el Duque Alarcón siempre parece atragantarse cuando renueva su vasallaje hacia el Rey, lo cual ha causado algunos conflictos diplomáticos menores.

Cruilles:
El patrón de los Cruilles es San Jorge, el cazador del dragón, cuyo festivo es el día 23 de Abril. Durante su festivo, los distintos feudos organizan juegos que ponen a prueba la pericia de los participantes, y el Duque normalmente convoca un torneo para sus vasallos donde los caballeros demuestran ser dignos del legado del Santo. A menudo los nuevos caballeros aprovechan estas justas y pruebas para comenzar a labrarse un nombre, bajo la guía del santo patrón. También es un día en que los gremios cierran, pero dedican mucho tiempo a preparar diferentes acuerdos entre sí y se preparan tratados y envíos de materiales que mantendrán a los gremios unidos y avanzando durante mucho tiempo tras la celebración de San Jorge.

Medinaceli:
San Gregorio Magno, patrón de los sabios, es también el de la Casa de Medinaceli. Sus festejos, el 2 de Septiembre, se celebran en Toledo y son festivales enormes en los cuales además de comer y beber, el pueblo y los nobles se juntan para escuchar las palabras de los oradores, los teólogos y los universitarios. Tras ellos hablan a menudo muchos nobles, sobretodo jóvenes, que quieren exponer cómo creen que debería avanzar la Casa en el futuro, y demuestran sus habilidades como diplomáticos y capaces de grandes discursos. Finalmente, con el final de la tarde, el Rey se dirige al propio pueblo desde un lugar claramente visible a las masas, y habla largamente acerca del año pasado y el año que seguirá, y lo que ello implicará para los nobles y para el pueblo.

Alba:
San Enrique es el patrón de la Casa de Alba, un emperador de hace dos siglos en el Sacro Imperio Romano Germano renombrado por su habilidad como guerrero y su fé. Su festividad es el día 13 de Julio, y durante ella las diferentes Casas nobiliarias celebran primero una muy importante misa en sus iglesias, durante la cual hacen importantes donaciones a la Iglesia para fortalecer la fé en sus tierras; después reproducen las batallas contra los musulmanes de modo festivo, celebrando así la victoria que les ha dado las tierras que ahora tienen. Sin embargo, junto a la adoración a San Enrique, en las tierras Alba también está muy extendida la adoración de la Virgen, en sus múltiples formas, para la cual se celebran enormes festejos y misas que rivalizan con los dedicados a San Enrique. Esto ocurre, sin embargo, en diferentes fechas, según a qué virgen hayan escogido adorar en cada uno de los feudos. Normalmente, la forma tradicional de las mismas son las procesiones en honor a la virgen, más un festejo que un acto solemne.

Olivares:
San Isidro Labrador, patrón de los agricultores, es también el patrón de la Casa Olivares. Sus festejos, el 15 de Mayo, celebran el final de la siembra y solicitan la ayuda del patrón para el crecimiento y florecimiento de esa cosecha que deberán recolectar en verano y otoño. Es un día en el que nadie trabaja, sino que se dan a la fiesta y se entretienen, mientras atienden a los curas que van visitando cada una de las granjas para solicitar la bendición de Isidro en esas tierras.

Musoles:
La Virgen del Carmen, patrona y protectora de navegantes y marineros, es la patrona de la Casa de Musoles, y se celebra el 16 de Julio. Sus festividades se celebran siempre en la costa de las islas, y son festejos a menudo mirados con cierta preocupación por la Iglesia por "excesivamente paganos", ya que en ellos no se celebra una misa formal (aunque numerosos párrocos hablan en las playas), sino que la gente de modo más individual va y hace pequeñas ofrendas que lanzan a las olas. Está considerado como de muy buena suerte encontrar una de estas ofrendas cuando, a menudo, son traídas de vuelta por las mareas a lo largo de los días y meses siguientes.

Junto a estos grandes patrones y festejos de las Grandes Casas, se celebran muchos otros santos y patrones. Primero los específicos de las Casas concretas señoras del feudo, a veces santos locales, a veces otros santos de importancia pero que no han sido escogidos por las Ducales. Además, hay santos específicos que son celebrados en muchas zonas (por ejemplo, a San Isidro Labrador lo festejan en casi toda Hyspania los campesinos, aunque de modos más tradicionales). También la Virgen es adorada en muchas zonas, en especial en el sur, y en sus numerosas encarnaciones se le celebran misas especiales, días de festejo, y peregrinaciones.

martes, 21 de diciembre de 2010

Casa Valdelrío

Rango: Marquesado.

Vasallos de: Casa de Vargas, vasalla de la Casa Medinaceli.

Escudo de armas: un guantelete azul señalando acusador sobre un campo blanco.

Lema: Acalla Tus Mentiras.

Historia:
La Casa Valdelrío es probablemente la más joven de todas las Casas de Hyspania, contando sólo con algo más de una década de existencia. Juan Valdelrío, su fundador y actual Señor, era un caballero poco importante, honorable e intachable pero sin posibilidades reales de alcanzar la propiedad de un feudo para sí mismo. Sin embargo, él se mantenía recto en su honor y deber, independientemente de ello.

Y el destino fue favorable con él por ello, algunos dicen que como recompensa divina a su lealtad, otros creen en la simple casualidad. La cuestión es que descubrió por accidente el complot de su Señor, el Marqués Eduardo de Funes contra el Conde Vargas. Dividido entre su lealtad a su Señor y el honor, Juan finalmente optó por lo segundo y entregó a su Marqués a la justicia junto con las pruebas del plan. En recompensa, el Conde le entregó el feudo de su antiguo Señor después de ajusticiar y desterrar a la familia de sus tierras. Ahora, la joven Casa Valdelrío nada en aguas en las que no tiene experiencia.

Personalidad:
La Casa Valdelrío es a menudo vista por los demás como una casa de hombres justos y rectos, si bien un tanto atípicos entre los Medinaceli. Así, no son habituales de las intrigas palaciegas y las negociaciones en la Corte, ni son especialmente cultos. Por el contrario, su origen como caballeros humildes (y algo inocentes) los hace a menudo ser ligeramente despreciados por sus equivalentes, cuyas Casas son más antiguas, establecidas y poderosas. A ellos parece no importarle, concentrados en su deber y su honor.

Personas Importantes del Feudo:
Juan Valdelrío es el actual Marqués, un guerrero en alma y cuerpo que ha entregado la mayor parte de sus 53 años de vida a su honor y su espada. Es severo pero justo, y lidera la Casa en las acciones que hacen falta. Además, es amigo personal del Conde, lo cual le ha granjeado numerosas enemistades.
Sara Valdelrío es la esposa, y con 38 es una cariñosa madre que cuida del bienestar de sus hijos. Tercera hija de otra de las Casas Medinaceli, Sara es también una hábil política, que sabe manejar los hilos de las relaciones exteriores y los movimientos necesarios para asegurar el bienestar de los suyos.
Samuel Valdelrío es el futuro heredero del feudo, un joven de 22 años con un brillante futuro por delante. A menudo visto como uno de los mejores exponentes del estilo portugués de esgrima, es un duelista formidable que está comenzando a hacerse un pequeño renombre en la Corte Real de Toledo.
Carolina Valdelrío es la hermana mediana, una encantadora joven de 17 años que está esperando (al igual que su hermano) ser entregada en matrimonio.
Julio Valdelrío es el hijo menor de la familia, con 14 años, y actualmente vive en un monasterio cercano donde aprende las vías de la vida eclesiástica y estudia teología.
Guillermo es el elocuente párroco del pueblo, y un hombre con una considerable influencia en la Iglesia del condado que ha ido acrecentando y cuidando en sus 42 años de vida.
Miguel es el hijo mayor de una familia de ricos vinateros, lo que le consiguió un lugar en la Universidad de Salamanca donde ha estudiado hasta que, recientemente, ha regresado al pueblo. A sus 35 años es un hombre eficiente, aunque con algunos contactos de mala reputación.
José el Armero es, como su nombre indica, el encargado de la armería del pueblo, y su robusto cuerpo de 52 años es fácil de reconocer en cualquier parte del lugar, así como su provervial mal genio.
Ambrosio es el paciente chambelán de la Casa, y con sus 29 años es sorprendente la capacidad y habilidad que tiene para mantener la misma en funcionamiento.
Luis Valdepeñas y su esposa Clara son dos nobles menores que viven con los Valdelrío y les han jurado vasallaje como caballeros y cortesanos. Son hábiles, y sueñan con una ocasión como la que tuvo su Señor para hacerse con su propia Casa. Con 39 y 27 años, aún tienen tiempo, y su pequeño hijo Cristóbal podría convertirse algún día en heredero.
Carlos Enar es el hábil jefe de la guardia, de 39 años de edad.
Manuel "El Tuerto" es un asesino que vive en el feudo y ocasionalmente hace trabajillos para aquellos interesados en pagarle por ellos. Sorprendentemente, es curiosamente leal a aquellos que lo contratan, y en sus 23 años nunca ha traicionado a quien le paga.
Alejandro es un virtuoso bardo de 18 años que actualmente entretiene a la Corte del feudo aunque quizás viaje a otros lugares en breve.
Xavio Rúa es el portugués encargado de entrenar al joven heredero, un genio de la espada que ha dedicado la mayor parte de sus 48 años a la guerra por todo el Reino.

Feudo:
El feudo de la Casa Valdelrío se encuentra en la orilla sur del Duero, y ocupa unas fértiles tierras dedicadas en su mayoría a viñedos que producen un delicioso vino, fuente de gran parte de las riquezas locales. Es un territorio sin demasiadas señas de identidad, ya que las llanuras son tranquilas y apacibles. Sólo destaca la "Casa de Marga", una taberna a medio camino de las tierras del Conde que permite alojar y alimentar a los viajeros que cruzan el feudo.

El poblado principal se encuentra al norte, casi al sur del vado por el cual se puede cruzar el río, y se encuentra cómodamente conectado con los alrededores por calzadas romanas en buen estado. Es un poblado pequeño pero floreciente, construido alrededor de una antigua iglesia románica, reformada en numerosas ocasiones desde entonces. En la plaza frente a la iglesia se encuentra el centro de vida de la comunidad, siempre con el sonido del martillo de la armería resonando durante el día. También la mayor taberna local, el "Buen Buey", se encuentra en esta plaza, y en el piso superior de la misma se puede dormir en la sala común. Ligeramente al este del feudo se encuentra el Hall local, rebautizado como Peldaño supuestamente por encontrarse ligeramente elevado sobre las cercanías. Es un edificio sólido, si bien no impresionante, que posee unas caballerizas y armería propias, así como unos sólidos calabozos en su sótano.

Mapa del mismo

Problemas en el Feudo:
El principal problema de la Casa Valdelrío es que se encuentra metida en un juego que no conoce bien, ni controla. Los movimientos en torno al Conde no han cejado, y las tierras Valdelrío son de las más ricas de la zona, lo cual la sitúa en el ojo de muchos ambiciosos nobles de las Casas circundantes. En especial, tanto la Casa Loria como la Miranda, las dos más cercanas, han demostrado su enemistad hacia la Casa Valdelrío y lo que es y representa, y estarían encantadas de repartirse sus tierras.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Personaje: Emilio de Medinaceli

Emilio de Medinaceli nació en Toledo un 8 de Diciembre de 1246 un día frío y poco claro. Tercer sobrino del Rey Enrique I, siempre supo que jamás heredaría ningún título de importancia, y que su cercanía a la familia real sólo era suficiente como para darle una buena oportunidad si se la trabajaba. Así que por mucho que sus padres intentaron orientarle en dirección militar para ver si llegaba a ser un general decente para el Rey, él siempre se negó y decidió culturizarse.

El resultado fue que caminó por el camino intermedio entre ambos. No tenía suficiente posición y prestigio como para actuar como diplomático, pero no era lo suficientemente bueno para ser espadachín. Al principio se desesperó y comenzó a darse a la mala vida. Se le comenzó a ver con gente de mala reputación, y en lugares que la tenían aún peor. Prostitutas, bandidos, tugurios que no se podrían llamar ni tabernas...

Siguió en esa vida durante varios años, hasta que finalmente le pasó factura. Una noche, estaba en una de tales tabernas cuando, borracho, se enfrentó cara a cara con un matón de poca monta. Los insultos volaron y Emilio contaba con que su apellido le protegería de lo que fuera... pero su rival estaba demasiado borracho. Una daga apareció de su capa, y se enterró en el costado del noble, que se intentó cubrir con la misma de una segunda estocada y en cambio perdió cuatro dedos de la mano. El bribón huyó y, aunque poco después fue colgado, la vida del joven había cambiado para siempre.

Durante un tiempo se dio a la bebida a solas en su casa, pensando que todo estaba arruinado. Que no había futuro. Sin embargo, el Rey cambiaría todo eso cuando una mañana lo sacó de la cama y lo hizo visitarle en el Alcázar. Un hombre había escapado a Toledo con algo muy preciado para Enrique I y los contactos de Emilio podrían servir para encontrarlo. Y bien que lo hicieron.

Desde entonces comenzó a servir como espía para el rey, sobretodo en la ciudad de Toledo. Pero con el ascenso al trono de Enrique II su experiencia y conocimientos ya eran mayores, y comenzó a servir en todo el Reino. Haciendo contactos, obteniendo información, y sirviendo de su inteligencia y su saber hacer para obtener la información que el Rey necesitaba.

Y desde poco antes de la muerte del Rey, ha servido como la cabeza de su servicio de espionaje, los Oculi Domine. Conoce a todo el mundo, sabe todo, y los rumores dicen que es capaz de anticipar cualquier conflicto o problema en todo el Reino; obviamente, los rumores son exagerados, pero no demasiado.

Aspecto: Emilio es un hombre pequeño y sereno, algunos a menudo le confunden la primera vez con un monje por su vestir frugal y su tonsura. Da esa sensación de cura de pueblo tranquilo y sin dudas. Su pelo ya está cano, y sus ojos pálidos e intranquilos quizá no ven tanto como en otros tiempos, pero siguen viendo mucho. Su boca permanece siempre en una tranquila y apacible sonrisa, lejos de la fogosidad de su juventud desperdiciada. Es notorio que siempre lleva guantes, ambos con cinco dedos, pero cuatro de los de la mano izquierda son de madera y van cosidos dentro de los guantes (se avergüenza secretamente de ellos).

Status: 7, como corresponde a un miembro de la Corte real; aunque muchos le tratan como status 8, como si fuera miembro del Concilio Real.

Personalidad: Emilio es un hombre tranquilo y callado, frugal en su vida y sus relaciones. Intenta habitualmente pasar desapercibido y no llamar la atención ni en la Corte ni en ningún otro lugar, pues no le gusta ya ser el centro de atención como en otros tiempos. Cuando habla su voz es callada, casi susurrante, y muy raramente interviene en una conversación si no tiene todas las de ganar de antemano. Nunca se mancha las manos ni con torturas ni nada por el estilo, sino que siempre tiene a sus dos "Guadañas" (como los ha apodado la Corte) cerca para encargarse de todo lo que sea físico (aunque, curiosamente, muy poca gente se da cuenta de su presencia).

Virtud: Discreción.

Vicio: Crueldad.

Política:
Aunque Emilio es leal a los Medinaceli, no lo es a cambio de sus propios intereses. Sin embargo, en este caso, ambas son compatibles: desde que se convirtió en maestro de espías, Emilio ha descubierto que le gusta coleccionar secretos. Los atesora, como si fueran las joyas de los ricos y poderosos, guardándolos celosamente. Aún no sabe qué quiere hacer con ellos, pero quiere más, más oscuros, más desconocidos. Y los quiere ya.

Familia Relevante:
Emilio de Medinaceli nunca ha creado una familia propia.

martes, 21 de septiembre de 2010

Leyes: Dominus Regere

Cuentan que Eías de Cruilles, Duque de su Casa por entonces, le dijo una vez a Alfonso IX: "Majestad, vos sois más que nos, pero todos nos somos más que vos". Se refería entonces a que el Rey era débil y aunque técnicamente era superior a los Duques, no podía imponerse contra los deseos de todos ellos. Y era verdad. Los Duques tienen un poder enorme, pero ninguno tanto como el Duque de Medinaceli, y no sólo porque la Corona esté en su Casa.

En los primeros tiempos de la fundación de la Casa, la división interna entre los Medinaceli era muy grande. Los Alarcón los habían escogido para gobernar sobre un territorio amplio como Duques, pero las Casas presentes en el mismo no necesariamente estaban de acuerdo con ser vasallos de otros, y no ser ellos mismos los Duques. La historia oficial cuenta que la unidad de la Casa se logró con los habituales medios diplomáticos, pero lo cierto es que sólo es cierto a medias.

En aquellos tiempos, el primer Duque de la Casa solicitó un enorme préstamo a la Casa Cruilles que llevó mucho tiempo devolver, y muchos favores. Con esa enorme cantidad de doblones de oro en su poder, reunió a sus vasallos, especialmente a los Condes, y cerró las puertas de la reunión. Supuestamente, sólo hubo diplomacia. Fue entonces cuando se creó la Dominus Regere. Es la ley según la cual el Duque Medinaceli puede forzar a cualquier Señor de la misma a ceder su posición a un hermano o hijo al frente de su Casa antes de tiempo, siempre y cuando crea que ese Señor perjudica gravemente la unidad del conjunto del Ducado. Ningún Señor estaría dispuesto a aceptar esta ley, si no fuera porque el enorme montón de oro conseguido de los Cruilles está precisamente para financiar a los ejércitos necesarios para forzar la sucesión de los que se oponen, siendo la Casa completamente barrida. Así pues, frente a la amenaza de la destrucción, todas las Casas han preferido que el Señor actual sea en su lugar sucedido por un hijo o un hermano.

En la historia desde entonces, en torno a 300 años, ha sido convocada numerosas veces esta ley, normalmente por política interna de las Casas, envidias, y conflictos. Generalmente no prolifera, ya que los Duques que la han gobernado siempre han exigido enormes pruebas de que la amenaza es correcta, y que esa es la manera adecuada de proceder. Aún así, por lo menos una quincena de Señores han tenido que abdicar en sus hijos o hermanos para que sus Casas pervivan, y todos los años hay intentos de ampliar ese número como parte de la política interna de la Casa.

sábado, 21 de agosto de 2010

Relato: Oro Sobre Púrpura

-¡Imagínalo! ¡Sólo eso! Dentro de unos meses, todo esto lleno con los pabellones de los caballeros, los demás nobles, las Casas...- los ojos del joven Rey Alfonso XI brillaban mientras observaba la explanada a su alrededor.

Y ciertamente, la llanura frente a Toledo se encontraba poco habitualmente ocupada. A una cierta distancia, una cuadrilla de trabajadores estaba comenzando a construir los palcos donde los nobles se sentarían; varias carretas estaban llegando, cargando maderos y otros materiales de construcción, y los guardias de la Casa Medinaceli patrullaban aburridos por la zona. Incluso un mercader se había acercado, pensando en vender bocadillos o encurtidos a los trabajadores, quizás con un poco de agua o cerveza.

Justo detrás del Rey, su tío Jorge de Medinaceli observaba todo con tranquilidad y seriedad. La brisa que se alzaba ocasionalmente le removía el pelo, por lo cual estaba despeinado, y aún así parecía no perder nada de la gracia habitual en su persona.

-Hay asuntos más importantes que el torneo que tratar durante esas noches, Su Majestad.-

-Ciertamente, no creáis tío que me he olvidado de que he de procurarme una esposa. Desde lo ocurrido en navidad, lo cierto es que sabéis que tengo presente ese deber, y que incluso hemos estado sondeando las Casas en busca de una mujer adecuada... pero eso es política, ¡y las justas son otra cosa!-

-Y los Alba...-

-En efecto, y los Alba. Tío, no me he olvidado de ellos, pero... sinceramente, por mucho que lo pienso, sigo sin verle una salida a su situación. No una al menos que evite una guerra intestina- el rostro del joven Rey se ensombreció mientras se aproximaba a la conclusión de sus palabras.

El Duque de la Casa Medinaceli se quedó pensativo un rato mientras pensaba sobre las palabras dichas por su sobrino. En efecto, él también había pensado mucho al respecto de aquel problema. Uno que ahora todas las Casas tendrían que afrontar, de un modo u otro.

-Desde luego, Su Majestad, es un problema considerable. Y uno que he debatido con muchos de sus mejores siervos en busca de una solución adecuada. Pero me temo que ninguno hemos conseguido una solución que lo satisfaga, Majestad. De un modo u otro, hemos de conseguir que las Casas se enfrenten entre si, pero de modo que todo quede a la vez en el status quo actual.-

-¿Status... quo? Eso es que las cosas no cambien, ¿no?- el Rey, ciertamente, se aburría durante sus estudios de latín.

-Si, Majestad. Deben ser divididas, y a la vez fragmentadas, de modo que al final ninguna tenga poder suficiente como para alzarse con una victoria y, así, se vean obligadas a no hacer nada.-

-¿Vendrá la Dama Juana de Gladix?- el Rey de pronto cambió de tema, recordando aquel rostro rubicundo, menudo y bonito que le habían mostrado retratado en el interior de un colgante de viaje.

El Duque asintió, observando como el Rey se alejaba por el campo, de nuevo más pendiente de su imaginación sobre los caballeros y nobles, las justas y las damas. Con un leve negar de su cabeza, más para sí que otra cosa, Jorge de Medinaceli lo siguió. "Es demasiado joven para lo que se nos viene encima a todos..." pensó, preocupado, mientras lo seguía por el campo aquella soleada mañana de primavera.

domingo, 1 de agosto de 2010

Poder: Medinaceli

El poder principal de los Medinaceli estriba en la capacidad de negociación de sus miembros. No sólo son muy buenos en ello, sino que llevan haciéndolo mucho tiempo y, por ello, han recolectado muchos favores de las demás Casas, favores que no dudan en acaparar y que raramente usan, prefiriendo simplemente acumularlos por si vienen vacas flacas.

A mayores, y como es obvio, poseen un enorme poder político que estriba en que la Casa Real surge de ella. Así, en cierta medida, todas las demás Casas son vasallas de la Casa Medinaceli. Esto implica además que tienen un enorme poder político sobre las demás Casas, y el propio funcionamiento del Reino.

sábado, 31 de julio de 2010

Personaje: Jorge de Medinaceli

El tío del Rey nació un tranquilo pero frío enero de 1261 en la Ciudad Real de Toledo. Tercer hijo de su familia, la tradición Medinaceli no incluye mandar a menudo a los hijos a unirse a alguna Orden Militar, de modo que fue entrenado desde pequeño en las artes de la diplomacia. Estaba destinado a convertirse en un importante enviado de la Casa a los conflictos más importantes del Reino, y un sólido apoyo para su hermano mayor el futuro Enrique II "El Guapo".

Pero su vida en la Corte comenzó mucho antes de que tuviese su primer misión en otro Ducado, sino que ya desde los trece se convirtió en un peligro entre las Damas de la Corte, entre las cuales tenía un sorprendente éxito. Eso hizo que lo destinasen ya con dieciséis años entre las rudas Cortes de la Casa Alba, donde las mujeres son pías y respetan su celibato, y las ofensas de los hombres acaban solucionadas con espadas. Un arte en la cual Jorge tuvo que empezar a entrenar, como "regalo" de sus anfitriones.

Durante su tiempo allí se convirtió en un decente luchador en las justas nobles del Reino, y observó numerosas batallas aunque nunca dirigió ninguna. Pero su afición por las mujeres permaneció, simplemente se hizo más... discreta. Ni siquiera su matrimonio con Fátima de Olivares, una dama de segunda clase, pero un matrimonio que reforzaba la prueba del apoyo de la Casa Medinaceli por la Casa Condal.

A partir de los veintitres años fue movido de la Corte Alba y comenzó a ir de un conflicto a otro, como uno de los principales diplomáticos de su Casa, teniendo numerosos éxitos seguidos bien por su habilidad, o bien porque otras Casas querían los favores de la suya. Hubo, por supuesto, momentos difíciles, como cuando pareció que moriría tras una justa en que la herida fue particularmente grave, pero a partir de entonces siempre ha sentido dolores al cabalgar y ha participado en muchas menos justas que con anterioridad, y con menor éxito.

Sin embargo, el punto clave de su vida llegó cuando su hermano murió. Muchos solicitaban que un diplomático tan habilidoso y reputado como Jorge se convirtiese en el siguiente Rey, en lugar del joven Alfonso que era demasiado impulsivo e incapaz de tomar la posición. Jorge permaneció encerrado durante tres días con sus consejeros, pero al final la decisión tomada fue no interferir en la sucesión, pues interferir habría dado una excusa a la Casa Alarcón para iniciar una guerra civil "por honor".

Por el contrario, tomó la posición de Valido y dedicó sus esfuerzos a enseñar a su sobrino las artes de la política y la diplomacia. Al cabo de un año, Alfonso ordenó que cesase en sus labores como Valido y se centrase en el gobierno de la Casa Medinaceli como Duque de la misma, un honor muy raro pues normalmente los Reyes actúan a su vez como Duques de su propia Casa.

Desde entonces el Duque ha empleado la mayor parte de su tiempo dirigiendo la Familia que marca el destino del Reino, pero también ha actuado como Consejero Real con una enorme frecuencia. Al fin y al cabo, es la ventaja de que las tierras de la familia, y de la familia real, sean las mismas.

Aspecto: algunos dicen que pese a sus años, Jorge de Medinaceli ha heredado toda la belleza que hizo célebre a su padre, y es el hombre más atractivo del Reino. Tiene un pelo negro que, de natural, parece bien peinado en bucles. Bajo él, sus ojos brillan como dos estrellas, con sinceridad y afabilidad. La nariz es regia, digna de un emperador romano, y bajo ella la sonrisa se tuerce en sonrisas sinceras a la mínima ocasión. Sus ropas siempre son las mejores que se pueden pagar, y su buena forma física llena los trajes con una firme corpulencia rara entre los cortesanos.

Status: 9, como corresponde al Consejero del Rey, miembro de la familia Real, Duque de la Casa Medinaceli y miembro del Concilio del Rey.

Personalidad: Jorge de Medinaceli es simpático y suave en su trato con todo el mundo, pues cree que una buena amistad es la clave de una política efectiva. Hace regalos más caros de lo habituales y no espera recibir nada a cambio, e igual hace con los favores. Su inteligencia es aguda y rápida, y su voz podría convencer a cualquiera. Es un hombre culto, además, capaz de seducir a cualquiera con una conversación sobre literatura, o incluso algo de teología.

Virtud: Afabilidad.

Vicio: Lujurioso.

Política:
Jorge es un hombre muy consciente de los entresijos del poder, y de la tormenta que se avecina. Si el Reino debe sobrevivir a lo que viene, lo hará bajo un único y poderoso Rey. Así que se dedica al fortalecimiento de la Corona frente a los conflictos que siguen, y a la centralización del poder en torno a su figura. Su sobrino aún tiene demasiado que aprender, y aunque le cede algunas parcelas de poder, él mantiene firmemente atadas todas las que puede. Y, en su caso, son muchas.

Familia Relevante:
-Fátima de Olivares: su esposa, de 24 años, es una mujer tranquila y relajada, que raramente participa en eventos públicos.
-Roberto de Medinaceli: su primo segundo, de 32 años, ha sido su compañero de juergas, ayudante y guardaespaldas desde niños.
Tiene un hijo y una hija casaderos.

miércoles, 28 de julio de 2010

Personaje: Alfonso XI

Apodado "El Joven" por su temprano ascenso al trono, Alfonso de Medinaceli nació un catorce de Abril de 1276. Era una mañana lluviosa, y su nacimiento hijo de Enrique II y Eloisa de Alba le marcó desde el principio como heredero de la Casa Medinaceli y de la Corona.

Desde pequeño, fue criado por los mejores y más educados miembros de la Casa en las artes de la palabra, de la literatura y de la escritura. Sin embargo, y aunque progresaba adecuadamente en sus lecciones, su verdadera afición radicaba en la caza, deporte predilecto para él desde muy temprana edad.

Ya desde los siete años, fue prometido a Elisa Cruilles, hermana menor del Duque Josep Cruilles, para cimentar la alianza con esa Casa después de que sufriera los serios reveses de los últimos años. De ella, sin embargo, a Alfonso sólo se le presentó un pequeño retrato, para que supiese cómo era su futura esposa. Y aunque atractiva, las hormonas de la juventud pronto hicieron que el joven Rey se volviese un conocido seductor de las damas de honor de su madre.

Sin embargo, todo eso iba a cambiar cuando, el dieciocho de Marzo de 1291 su padre fallece en un accidente de caza. La vida del joven Alfonso cambió radicalmente, especialmente después de la coronación en Agosto. Tuvo que aceptar unas responsabilidades para las que no estaba precisamente preparado del todo, deberes para los que estaba sólo entrenado a medias, y poderes que sólo conocía de sus estudios y de observar a su padre.

Su tío Jorge de Medinaceli fue el escogido para actuar como Valido del Rey mientras el joven Alfonso aprendía. Y bajo su mano, el Reino siguió en la línea que había mantenido Enrique II. El joven Rey aprendió pronto, y al año siguiente ya tomó bajo su control directo la Corona, solicitando a su tío que se encargase del funcionamiento de la Casa Medinaceli como conjunto, mientras él velaba por el Reino.

Desde entonces ha gobernado lo mejor que puede, y aunque ha habido errores, también ha habido éxitos. Y sus buenos consejeros lo mantienen perfectamente en línea con el mundo que gobierna. Sin embargo, en navidades de 1292 su prometida, Elisa murió de gripe en su cama, y con ello quedó roto el matrimonio pactado.

Aspecto: El joven Rey es un muchacho bien construido. A sus diecisiete años ya alcanza el metro setenta, y su pelo negro ensortijado le da un aire desenfrenado. Sus ojos son oscuros pero inteligentes, con un brillo siempre algo juguetón. Su nariz es sólida y una pequeña peca marca su fosa nasal derecha. Sus labios son finos y varoniles, y sonríen con facilidad y naturalidad. Obviamente, viste siempre con las mejores ropas, aunque raramente lleva la Corona.

Status: 10, es el Rey de Hispania.

Personalidad: Alfonso XI parece a veces atrapado en unos pantalones que le van grandes. Aunque actúa con aplomo y seriedad, sobrio e inteligente, parece dispuesto siempre a abandonar sus poderosas ropas atrás y adoptar rápidamente unos hábitos más licenciosos, o salir a cazar. En ocasiones, de hecho, ha huido de la presión yendo a los bosques con una buena batida, aunque siempre regresa poco después con la mente clara y decidido.

Virtud: Energía.

Vicio: Inexperiencia.

Política:
El Rey quiere lo mejor para su Reino, y trata como puede de llevarlo adelante. Sin embargo, es idealista, y a menudo no ve los peligros y problemas hasta que otros se los muestran. Entonces, actúa, confiando en que la buena voluntad de las partes pueda evitar los problemas a mayores, siempre que sus decisiones como Rey sean justas y válidas. Así que predica con el ejemplo, intentando estar a la altura del cargo, aunque cada vez más consciente de que va a ser puesto a prueba como nunca.

Familia Relevante:
-Eloisa de Alba, su madre.
-Jorge de Medinaceli, su tío.