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miércoles, 27 de abril de 2016

Los crucifijos

Crucifijos de todo tipo se encuentran presentes por toda Hyspania, desde las casas más humildesy en la ropa y colgantes de los campesinos, a las grandes catedrales y capillas privadas de la nobleza. Hay crucifijos de todo tipo: ornamentados y sin ornamentados, de madera o de oro, labrados o simples... cada uno para encajar con los gustos y la capacidad adquisitiva de quien lo porta.

En general, los crucifijos que la gente lleva encima suelen componerse únicamente por los travesaños de la cruz, sea a través de dos palos cruzados atados o chapada en plata y con joyas. Estos crucifijos son así más robustos, permitiendo su uso habitual en la vida cotidiana de la gente, sin temor a que se rompan o dañen. Normalmente van colgados al cuello por medio de una cadena o un cordón de cuero, aunque ocasionalmente pueden llevars en otros sitios como en diademas, en las ropas o como brazaletes.

Un tipo especial de crucifijo personal es el rosario, que se lleva colgado del cuello y tiene numerosas cuentas (normalmente de madera oscura) para llevar registro de cuántas veces se ha rezado el rosario. A menudo, es tan habitual rezar un rosario o dos, en ciertos círculos se mide el tiempo en rosarios, especialmente para cosas rápidas.

A mayores de los crucifijos personales, hay también numerosos crucifijos en edificaciones, capillas y caminos. Estos suelen ser mucho más grandes y sus materiales dependen del lugar donde estén expuestos: si es en un muro normalmente serán del material del mismo, si es en un camino normalmente son de piedra, si es como adorno en una casa o iglesia normalmente son de distintos metales o de madera. Normalmente, al encajar en estructuras más grandes, estos crucifijos suelen ser mucho mayores que los crucifijos normales que lleva la gente.

Algunos de estos crucifijos incluyen una imagen de Cristo en la cruz, a mayores de la propia cruz. En los casos en que esto ocurre, el Cristo no muestra ninguna señal de dolor ni sufrimiento por estar crucificado, una de las señales de su divinidad y diferencia de aquellos criminales que, aún hoy, son castigados con la crucifixión ocasionalmente. Hay rumores de que algunos pintores y escultores de la península itálica están comenzando a retratar a Cristo de una forma más natural, sufriendo como cualquier persona en la cruz, pero si tal cosa es cierto probablemente sea una herejía que la Iglesia subsanará pronto.

domingo, 22 de diciembre de 2013

Leyes: Sexualidad

Según la doctrina establecida por la Iglesia desde hace siglos, el placer del cuerpo es pecado de la carne, lujuria encarnada. El sexo, por tanto, sólo tiene cabida en el interior de la relación del santo matrimonio, cuyo sacramento purifica este acto impuro de modo que queda prístino a ojos del Señor, siempre y cuando se haga para tener descendencia. Así, la pureza de los hyspanos debe ser defendida de manera similar a la de vuestros propios francos, Majestad, y la encargada de velar por esa pureza es la Santa Madre Iglesia a través del Santo Oficio.

El modo en que procede el Tribunal es el similar a otros casos: cuando se detecta (a través de confesiones, o delaciones) el Tribunal se lleva al preso hasta obtener de él la confesión por sus pecados y, en un Auto de Fé, impone su sentencia en público para ejemplo de la comunidad. Así se introduce el miedo al Altísimo en los corazones de los Hyspanos, y he de decir que la Inquisición hyspana es, en este sentido, algo más activa que la nuestra francesa, donde la lujuria campa con más facilidad.

El pecado más grave que se puede cometer en este campo es el de la sodomía, por ser al mismo tiempo antinatural y claramente obedecer únicamente a la búsqueda del placer prohibido e impuro del cuerpo. Dos hombres o dos mujeres son igualmente corruptos, y ambos merecen el mismo final: tras la humillación pública durante el Auto de Fé, se los ahorca y deja sus cuerpos en exibición durante días. De modo que los sodomitas hyspanos deben ser especialmente cuidadosos para no ser descubiertos, y en más de una ocasión ha sido utilizada esta amenaza como medio de eliminar a potenciales competidores tanto entre la nobleza como entre los celos del pueblo llano.

La infidelidad, por supuesto, también es pecado, por cuanto es la caída en los placeres de la carne sin razón reproductora y fuera de los votos del sacramento. Sin embargo, en este caso, la pena no es tan grave ya que, al menos, siguen la naturaleza establecida. Las penas varían en este caso, dependiendo de la cantidad de veces y otros agravantes que puedan darse y normalmente incluyen la humillación pública durante el auto de fé, así como la humillación posterior (normalmente, obligando a los culpables a llevar ropas especiales que indiquen su condición de infieles), aunque puede incluir también latigazos, o la confiscación de bienes en algunos casos especialmente graves.

Es importante señalar, sin embargo, que la infidelidad en realidad sólo está perseguida entre el pueblo llano. La nobleza no se casa por amor sino por política, a menudo con gran diferencia de edad entre ambos miembros del matrimonio, de modo que se entiende como algo normal que se produzcan estos deslices. Al fin y al cabo, el propio amor cortés que los hyspanos nos han copiado a menudo trata sobre de un caballero seduciendo a una dama casada. Lo principal en estos casos, pues, tanto para caballeros como para damas, es la discreción, que los hechos no sean difundidos públicamente, o sino los culpables pronto se verán protagonistas de las cantigas de escarnio, y las chanzas y burlas de los demás y del pueblo. Sin embargo, esto todo no quita que, técnicamente, la infidelidad es tan delito para la nobleza como para el pueblo, de modo que en raras ocasiones si que ha sido usada como medio de dañar la posición política de Casas rivales o de pretendientes a los cargos que un noble deseaba.

Finalmente, el resto de desviaciones de la sexualidad suponen normalmente penas más suaves, o incluso ninguna. Como mucho, quizás la humillación pública bien en el Auto de Fé o por convertirse en habladurías extendidas, pero generalmente poco más.

viernes, 16 de agosto de 2013

Cardenales en Hyspania

Como sabe su Majestad, hasta el Año de Nuestro Señor de 1098, todos los Cardenales que el Papa nombraba permanecían con él en la Curia, el órgano de gobierno de los Estados Papales. Sin embargo, tras el Cisma de los Dos Papas que dividió a la Cristiandad en aquella época, numerosos de los Cardenales nombrados por el Papa de Reims, Pedro VI, se negaron a regresar a Roma sospechando que sus vidas podían correr peligro al reintegrarse en la Curia del Papa opositor.

Así es como, por primera vez, en el Reino de vuestros ancestros, se creó la figura del Cardenal que no va a la Curia. El Reino de Hyspania tiene Cardenales de este estilo a partir del año 1132, en clara imitación de la Gran Francia. En la actualidad, son tres: el Cardenal Ildefonso Alarcón, el Cardenal Leovigildo de Jovellanos, y el Cardenal Jordi de Cruilles. Y sus estatutos son dobles, al igual que en el caso de los Cardenales que se encuentran en Francia, o en las tierras del Sacro Imperio Romano Germano.

Si visitan o se mudan a Roma tienen los derechos completos de los Cardenales, lo cual incluye no sólo el alojamiento en el Vaticano, sino también cierto grado de influencia en su funcionamiento. Sin embargo, si algo he aprendido en mis viajes es que la mayor despensa de víboras e intrigas es la ciudad de San Pedro, y los Cardenales de fuera generalmente no saben cómo moverse bien entre ellas: carecen de influencia real, contactos sólidos, amigos, y redes de favores debidos. Así que, aunque en posición posean la misma que la de los demás Cardenales, a la hora de la verdad esto raramente es así.

Por otro lado, dentro del propio Reino funcionan normalmente como Arzobispos, y comparten la posición con ellos como administradores de las propiedades de la Iglesia en un territorio amplio, normalmente del tamaño de un Ducado. Suelen sentarse en las catedrales principales, y controlar vastas burocracias de poder eclesiástico, como el resto de Arzobispos.

Esta duplicidad de funciones y posiciones hace que los Cardenales tengan dos caras. Dentro del Reino son las caras principales de la Iglesia aunque a nivel similar al de los Arzobispos, quienes en teoría deberían ser sus inferiores. Pero también poseen influencia en el Papado. De modo que, cuando el Rey o la Iglesia necesitan que el Papa tome una decisión, generalmente son los Cardenales los que son enviados a tratar el tema, ya que su capacidad de maniobra es mayor.

De entre todos, no es sorprendente que Jordi de Cruilles, quien lleva años acumulando influencia en Toledo hasta convertirse en Confesor Real, sea el que ha sido enviado en más ocasiones a Roma y, por ello, posea una mayor influencia y red de contactos en el palacio papal. Es una cara que raramente muestra a los demás, y sin embargo, puede ser muy útil en caso de ser necesaria.

lunes, 10 de septiembre de 2012

El Santo Oficio

Aunque ya ha cobrado mucha fama, el Santo Oficio es una institución relativamente reciente. Creado en 1214 por el Papa Inocencio II, en gran medida por presión de la Órden Teutona y del Rey de Francia, el Santo Oficio rápidamente se ha extendido por toda la Cristiandad. A Hyspania llegó en 1217, aunque rápidamente se ganó su sobrenombre más famoso: la Inquisición.

En contra de lo que la mayor parte de la gente de Hyspania cree, los agentes de la Inquisición no lo son de modo permanente. Por el contrario, son miembros de las distintas Ordenes Religiosas que, en distintos momentos, deciden comenzar un proceso inquisitoria (osea, de preguntar) para averiguar si el mal anida en el pueblo concreto. Una vez solucionado el proceso concreto, normalmente vuelven a sus órdenes, o buscan iniciar otro proceso en otro lugar donde haya rumores.

Por tanto, no es una estructura permanente, sino que se organiza en Tribunales de la Inquisición que se organizan para procesos concretos o cuando se estima necesario. Estos Tribunales buscan los medios necesarios para conseguir completar sus objetivos, y para conseguir estos medios ha sido clave la figura del Cardenal Guzmán de Alba, quien ha sido el benefactor de muchos de ellos, lo cual le ha dado un enorme poder dentro de la Inquisición. Este ha usado su influencia para asentar los Tribunales lo máximo posible, de modo que ha conseguido que existan ya dos semi-permanentes (uno en Burgos y otro en Toledo) y está abogando por lograr que se instituyan de modo permanente y tengan personal asignado de modo fijo.

En cuanto a la misión del Santo Oficio, en contra de lo que muchos creen, no busca y quema a los musulmanes, judíos o paganos; ellos deben ser convertidos, no quemados. Por el contrario, su objetivo es la caza de brujas, herejes y falsos conversos, osea, aquellos que declarándose cristianos pervienten las enseñanzas de Jesucristo con rituales infernales, o perversiones de su filosofía (como la idea de que Cristo es un ser enteramente divino). Estos resultan una amenaza para la uniformidad del Cristianismo y el poder de la Iglesia, de modo que son el objetivo de la caza por parte del Santo Oficio.

Por supuesto, los métodos para tratar con dichos herejes e infernalistas son los conocidos: la hoguera, la muerte por otros medios igualmente dolorosos, el interrogatorio... es importante hacer notar que en la Edad Media, la única forma de confesión e interrogatorio válidos son los que surgen de la tortura, los demás se considera que son falsos porque es fácil mentir. Es una idea extendida a toda la sociedad, no sólo a la Iglesia, aunque acaso la Inquisición sea la más famosa por el uso de esos métodos.

En cuanto a las ejecuciones, hay que decir que son actos públicos en la mayor parte de los casos, llevados a cabo por verdugos (los monjes no tocan ni hacen daño a la gente ya que va en contra de los preceptos de Cristo, de modo que usan intermediarios). El acto normalmente es considerado como un entretenimiento notorio para la plebe, que ve así claramente el enorme poder de la Iglesia, y el precio que tiene alejarse de la ortodoxia de la fe.

Actualmente, pese a que no es esa su misión, la presión de la Casa de Alba está haciendo que la Inquisición amplíe sus objetivos. Se azuza a los judíos y se buscan a los musulmanes que  puedan quedar en la Península, a los últimos de los cuales se fuerza a la conversión o al destierro. Y cada vez se pone más presión para que igual destino les espere a los seguidores de Yahve.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Los Judíos

Los judíos llegaron a Hyspania (que ellos llaman Sefarad) por primera vez durante la época romana, después de la destrucción del Templo en Jerusalen. Desde entonces, y especialmente tras el auge y extensión del islam, los judíos han ido llegando a la península en grandes números, hasta el punto de que probablemente sea el lugar donde más miembros de su etnia se pueden encontrar.

Durante mucho tiempo, han ido construyendo sus comunidades en torno a sus sinagogas, en barrios que se llaman juderías. Normalmente son barrios económicamente muy activos, ya que los judíos son una etnia de mercaderes y banqueros que han sabido hacer fortuna en la Península. Estos barrios son claramente identificables dentro de la arquitectura de las ciudades, aunque no existen muros que los separen del resto.

En estas juderías, tanto en ciudades musulmanas como cristianas, los judíos fueron más o menos aceptados durante mucho tiempo. Al fin y al cabo, Hyspania y Al-Andalus eran tierras de mezcla de todo tipo de culturas y religiones, y varios reyes expresamente protegieron a los judíos. Muchos de ellos incluso se convirtieron en asesores de los nobles en materia económica, especialmente en tierras Cruilles. Sin embargo, el pueblo llano sentía más desconfianza hacia ellos, y siempre circularon numerosas leyendas negras acerca de ellos.

Sin embargo, con el reciente establecimiento de la Inquisición y la aparición cada vez más fuerte de la Casa de Alba, la situación de los judíos se ha ido complicando cada vez más. La Inquisición azuza al pueblo para que culpe a los judíos de sus males, y a los nobles les anima a que tome sus riquezas para su propio beneficio. De momento, los éxitos de la Inquisición han sido limitados, pero muchos dicen que el propio Cardenal Guzmán de Alba, en su continua lucha por buscar culpables, está intentando convencer al Rey de que obligue a los judíos a convertirse al cristianismo o enfrentarse a las hogueras.

Todos estos cambios han hecho que la comunidad judía sea, crecientemente, cada vez más aislacionista, y se encierre cada vez más en sus tradiciones y relaciones internas. Donde antes se daba un sano intercambio entre cristianos y judíos, cada vez lo que se encuentra más es desconocimiento, miedo y desconfianza mutua. Los cuales la Inquisición azuza sin dudar.

La situación aún no ha llegado al punto de que se produzcan cazas de judíos, y muchos aún tienen posiciones de influencia y poder en las cortes de la nobleza, pero cada vez esa situación se vuelve menos frecuente.

miércoles, 15 de agosto de 2012

Ley: Prohibición de Leer la Biblia

Desde hace más tiempo del que nadie recuerda, algunos sugieren que desde tiempos del derecho romano, se recoge en la legislatura la prohibición de cualquier miembro ajeno al clero de leer la Biblia. Esto se ve reforzado por el hecho de que esta sólo se encuentra en Latín, y de hecho traducirla también está prohibido.

Esto es así para reforzar el poder de la Iglesia, ya que sólo los miembros de la misma conocen realmente lo que dicen las Sagradas Escrituras y son los únicos que pueden interpretarlas adecuadamente. Esta es una base importante de su poder, reforzada por el hecho de que en numerosos Cónclaves a lo largo de la historia se hayan ido editando los libros que componen las Escrituras, e incluso los pasajes dentro de los mismos, para que transmitan mensajes "más claros" o "más cercanos a su verdadero sentido".

La pena por la lectura de estos libros o su reproducción en otros idiomas depende y varía, pero suele ser sangrienta y mortal en la mayoría de casos. Al fin y al cabo, los encargados de juzgarlo son los Tribunales del Santo Oficio, que consideran la lectura como un acto de herejía, lo cual implica tortura (el único método válido para la Iglesia de obtener una confesión verdadera) y la quema en la mayoría de los casos.

domingo, 29 de julio de 2012

Votos de las Ordenes Militares

Cada Orden Militar se rige por una regla, que indica de qué forma viven y se comportan, al igual que ocurre con las Ordenes Religiosas. La regla latina, usada por los Templarios, y la regla benedictina, usada por la Orden de Santiago, son considerablemente diferentes pero cumplen la misma función: reglamentar la vida de los caballeros. Así, dicen el número de caballos que pueden tener, cómo comer y comportarse, etc. La de Santiago es bastante menos rígida que la de los Templarios.

Pero, si bien las reglas son normas concretas, la clave del espíritu de cada orden son los votos que toman. Estos juramentos sagrados son la base del comportamiento del caballero, y la regla lo que hace es codificarlos. Muchos caballeros toman votos adicionales (como el de silencio), pero cada Orden exige unos votos concretos que son la base fundacional de la misma.

Así, la Orden de los Caballeros del Temple exige a sus miembros que cojan los votos de pobreza, castidad, obediencia, típicos de las órdenes religiosas. A mayores, deben tomar un voto de contribuir a la conquista y mantenimiento de Tierra Santa, incluso aunque les cueste la vida.

La Orden de Santiago sólo exige dos votos de sus caballeros: pobreza y obediencia. Incluso tienen permitido contraer matrimonio, siendo de la primera Orden de la Cristiandad con esa potestad.

jueves, 26 de julio de 2012

Monasterios

En Hyspania, los monasterios suelen ser los edificios que administran las tierras que los rodean, normalmente regaladas a alguna de las órdenes religiosas por los nobles de la zona para expiar sus pecados. Estos edificios son, al mismo tiempo, centros agrícolas, gobiernos regionales, centros de recogimiento espiritual e incluso lugar de producción. Y, en los territorios donde existen, son enormemente importantes.

Dependiendo de lo peligrosa que fuera el área donde se instalaron, estos edificios pueden encontrarse más protegidos o menos. Lo normal es que carezcan de murallas o fosos de ningún tipo, pero no es infrecuente que los edificios en sí se encuentren fortificados y cuenten con paredes gruesas y resistentes a los ataques. Estos normalmente protegen únicamente al edificio principal, el monasterio en sí.

Este se organiza en torno a un patio central, cuadrado y con unos bordes techados, llamado claustro. Alrededor de este se reparten las diferentes zonas donde los monjes viven: el refectorio donde comen, los dormitorios, las salas del abad, las zonas comunes, cocinas y despensas. Especialmente importante es la sala capitular, donde los monjes se reúnen para debatir las cuestiones de importancia para el monasterio y sus vidas.

Alrededor del edificio del monasterio se suelen encontrar varios otros edificios. El principal, como es natural, es la iglesia, que normalmente no es parte del conjunto del monasterio menos que sean monasterios urbanos. En monasterios grandes también es frecuente encontrar el scriptorium, que es al mismo tiempo biblioteca y lugar donde se copian e iluminan los manuscritos. También es habitual encontrar centros de procesado de alimentos (como una vinatería) y otros elementos importantes para el comercio de la zona.

El monasterio más importante del Reino es el Monasterio de la Paz, regentado por la Orden Benedictina, y situado en las tierras de los Cruilles, cerca de la frontera con Francia. Este no sólo posee una considerable cantidad de tierras, sino que además es una maravilla arquitectónica. Comenzado a construir en el siglo IX, este monasterio se organiza no en torno a un claustro, sino en torno a dos, formando una especie de “8”. La estructura y construcción del primer claustro, el más antiguo, es de estilo románico, y se encuentra fuertemente fortificada para prevenir asaltos musulmanes y saqueos. Esta zona antigua es la que cuenta con una buena cantidad de áreas comunes, como son las zonas de rezo y el salón, así como la mayor parte de las celdas de los novicios y miembros jóvenes. Está poco iluminada debido a lo estrecho de las ventanas, y lo recio de las paredes, lo cual le da un aspecto un tanto lúgubre, y eso hace que a menudo se use menos de lo que se usase hace tiempo. También de estilo románico es la iglesia, de planta de cruz, construida a la derecha de la entrada antigua, y que es el lugar donde se ofician los ritos del monasterio; la única excepción a esto es el campanario, que fue reconstruido de modo gótico después de que el anterior ardiese durante una tormenta.

El claustro nuevo, comenzado a construir dos siglos después, es fruto del crecimiento en importancia y riqueza del monasterio, y fue el primer edificio gótico en completarse en Hyspania. Sus paredes altas y elegantes, los contrafuertes y demás, contrastan y dejan en la oscuridad al otro claustro. Alrededor de este se disponen las áreas comunes de los miembros de más influencia y poder del monasterio, desde el abad, hasta muchos de los miembros con más veteranía, que duermen, comen y viven en este área. La nueva sala capitular se encuentra aquí, cerca de la puerta nueva que está presidida por un enorme rosetón, y no sólo es confortable sino que incluso es bastante lujosa. Lo cual se extiende a la mayor parte de las habitaciones privadas y salas de esta zona.

A la izquierda del área nueva, y del mismo estilo arquitectónico de esta, se encuentra el scriptorium. Este es un edificio alargado y recto de dos plantas, de altas paredes blanquecinas y enormes ventanales, construido sobre los cimientos del edificio anterior que era mucho más modesto. La planta baja del mismo contiene la biblioteca donde se atesoran los libros del monasterio, mientras que en la alta se encuentran los atriles donde los monjes aprovechan la luz del día para transcribir libros. Estos tienen un gran renombre en Hyspania y más allá, y son la fuente principal de ingresos del monasterio junto con la agricultura.

Otros dos edificios completan el monasterio: un silo donde guardar los alimentos y un pequeño edificio donde los monjes (normalmente el abad) administra la justicia en las tierras que lo rodean.

jueves, 5 de enero de 2012

Personaje: Arzobispo Rodrigo de Medinaceli

Nacido un 17 de Abril de 1264, siempre fue un hombre rechoncho y con poca voluntad. Sin embargo, segundo hijo del Rey Alfonso X, su falta de voluntad nunca fue un estorbo para que tuviese una buena vida. Se entregaba a placeres humildes y tranquilos, sin molestar a nadie, por los jardines y pasillos del palacio real de Toledo.

A los siete años fue enviado al Monasterio da Nosa Siñora de Vixilia, en la Costa de la Muerte, donde se esperaba que el ambiente monacal sirviese para inculcarle la disciplina necesaria. Lo cual sólo consiguió convertirlo en Dominico, ya que no logró enseñarle disciplina; por el contrario, demostró ser un muchacho indolente y poco trabajador, más interesado en la comida que en la vida del monasterio o la política de la Iglesia. De hecho, se convirtió en un cocinero de cierto renombre con el paso de los años, pero poco más.

Eventualmente, fue enviado a trabajar como ayudante del Obispo de Pontevedra, para ver si así se lograba involucrarlo y enderezarlo. Sin embargo, ni por esas se logró, ya que como ayudante sólo demostró ser moderadamente eficiente, lo mínimo necesario para no recibir grandes reprimendas pero poco más. Las políticas e intrigas lo rodeaban, y él se sentía contento simplemente tomando notas y dejando que otros se encargasen de las decisiones.

Con la muerte del Arzobispo de Santiago, su padre y su hermano Jorge presionaron para que Rodrigo ocupase el cargo en la Catedral más prestigiosa del Reino. Le correspondía la posición por nacimiento, y aún así necesitaron reclamar muchas favores ya que nadie lo consideraba adecuado para el cargo. Rodrigo el primero, que no tenía interés alguno en la posición, el título o la responsabilidad que acarreaban.

Desde entonces, ha residido en Santiago, donde lleva adelante los deberes exigidos para alguien de su posición, pero poco más. Ha ido aprendiendo, renuentemente, algo de la política eclesiástica, pero usa sus conocimientos para poco más que evitarse problemas. Y, a menudo, son sus subalternos los encargados de la tareas más importantes, y el Obispo de Tui especialmente, en cuyas manos recae gran parte de la política eclesiástica en la región.

Aspecto: Rodrigo es un hombre rechoncho, fruto de una vida tranquila y sedentaria. Su cara muestra una barba medianamente cuidada y una tonsura que requeriría algunos arreglos, y siempre muestra alguna mancha de grasa en sus túnicas negras claras. Su vestimenta, sin embargo, no es oscura ya que a menudo se compagina con arreglos y detalles muy coloridos, así como un chal o abrigos blancos en recuerdo de la Orden a la que pertenece. Su nariz se rompió en un accidente hace muchos años, y desde entonces muestra un ángulo torvo. Sus ojos son pequeños, parcialmente ocultos por sus enormes mofletes. Su sonrisa es casi permanente, dándole un aire bonachón y bobalicón que se mezclan sin problemas con su actitud tranquila.

Status: 7, como Arzobispo de Santiago y, por tanto, de las tierras Jovellanos.

Personalidad: Rodrigo es un hombre alegre y jovial, más aficionado a comer y charlar amigablemente que a molestarse por la política. Esto le ha ganado numerosos enemigos, pero también amigos: a los primeros no les presta demasiada atención, a los segundos los trata con sincero aprecio. Es un hombre sencillo, sin trampa ni dobleces, sincero en su buen humor y que busca siempre salidas sin grandes aspavientos a los problemas de la vida.

Virtud: afabilidad.

Defecto: glotonería.

Política:
Rodrigo realmente no tiene ajenda ni intereses propios en la política del Reino o de la Iglesia. Él está contento con que lo dejen tranquilo.

Familia Relevante:
Los rumores señalan la existencia de varios posibles bastardos en los monasterios femeninos de Santiago, aunque nadie lo ha probado de momento.

domingo, 1 de enero de 2012

Personaje: Leovigildo de Jovellanos

Nacido bajo unas lluvias torrenciales del 21 de Diciembre de 1229, Leovigildo fue desde temprano un chico menudo y callado. Desde pequeño su destino estaba claro que se encontraría entre las paredes de un monasterio, y siempre mostró una clara predisposición a ello.

A los cinco años fue enviado al Monasterio de San Genaro, de la Orden del Císter, en la cordillera cercana a la ciudad de Orense. Y allí demostró pronto que la fé que corre fuerte entre los Jovellanos, corría con firmeza por sus venas. El primero en levantarse a trabajar el campo, el último en acostarse, el mejor iluminador del scriptorium y el niño que más rápido aprendía las lecciones sobre las Escrituras. Desde pequeño fue un prodigio, y uno destinado a lo más alto.

Cuando cumplió catorce años fue enviado como ayudante del Cardenal encargado en aquel momento de la Catedral de Santiago. Un puesto de mucho prestigio, poder y que jamás había sido ocupado por un muchacho tan joven. Aunque al principio no era tomado en serio por los demás, que lo sorteaban buscando interlocutores de mayor edad, su trabajo continuo y sin cesar, sus conocimientos y su buena disposición lentamente le fueron ganando el respeto de los demás, y su derecho a ocupar su posición.

Con su vigésimo tercer cumpleaños fue enviado como ayudante de su tío en la Catedral de Sevilla, donde la fé y la sangre corrían de la mano. Con su tío trabajó codo con codo, manteniendo la fé de los caballeros en la Reconquista y su voluntad enfocada de una manera productiva. En más de una ocasión, fueron sus palabras sabias y sosegadas las que evitaron innecesarios derramamientos de sangre.

Cuando cumplió trenta y cuatro años, heredó la posición de Cardenal de su tío cuando este murió de gripe. Ocuparse de la Catedral de Sevilla desde entonces fue como la prolongación natural de lo que había sido su vida desde entonces, y tomar su lugar en el Consejo Cardenalicio tanto en Toledo como en Roma le fue de una facilidad pasmosa. Parecía haber nacido para moverse entre las intrigas, las luchas y la fé que inundaba aquellos corredores.

Así ha sido su vida desde entonces, aunque estuvo a punto de terminar abruptamente en 1978. Ese invierno, particularmente duro y frío incluso en el sur, le vio contraer fiebres de una dureza inaudita, y que casi se cobran su vida. Cuando finalmente remitieron, había perdido la movilidad de las piernas, y aunque el paso de los años le han permitido irla recuperando lentamente, sigue mostrando una cojera muy notable.

Aspecto: con 64 años, Leovigildo tiene una constitución débil y frágil. Sus músculos a penas son capaces de sostenerlo, y a menudo parece que sus ricos ropajes cardenalicios no están llenos por dentro. Su pelo está cortado en la habitual tonsura monacal, aunque completamente canosa por los años y llena de calvas, y sus ojos a veces parecen vagar sin terminar de enfocar, ligeramente pálidos por un comienzo de cataratas. Sin embargo, en realidad, poco se escapa a su aguda percepción y oído, y aquellos que le escuchan hablar notan la firmeza de sus palabras, su convicción y su mente. Siempre camina apoyándose en su bastón de madera, con una cruz labrada en la parte superior, y parece incapaz de alzar la voz por encima de un tono ligeramente bajo debido a la edad.

Status: 7, Cardenal de la ciudad de Sevilla y, por tanto, de las tierras de la familia Alba.

Personalidad: Leovigildo raramente habla. Calla y observa, tomando nota de lo que ocurre a su alrededor como si nada se pudiese escapar. Cuando dice algo, siempre es acertado e incluso revelador, y a menudo sus gestos han sido capaces de transmitir más firmeza y sus mensajes con mayor claridad que los gritos de los generales. Su fé es suave y flexible, como él, pero nunca flaquea.

Virtud: Paciencia.

Vicio: Fragilidad.

Política:
Leovigildo es el depositario de todo el poder eclesiástico de la Casa Jovellanos, y probablemente es el Cardenal más poderoso de todos dentro de la Iglesia. Su control de la Orden del Císter no se basa, sin embargo, en su dominio o en favores debidos, sino en predicar con el ejemplo, aconsejar y escuchar. Y así, lentamente las piezas caen en sus sitio. Le preocupa el enfrentamiento entre las órdenes religiosas por el poder en Hyspania, y a menudo se ve forzado a actuar como mediador. Sin embargo, su atención está dividida a la vez intentando controlar las siempre complicadas tierras Alba, demasiado fragmentadas y divididas internamente.

Familia Relevante:
Ninguna. Es de los pocos miembros de la Iglesia que ni los rumores más hirientes le señalan aventuras de ningún tipo.

jueves, 11 de agosto de 2011

Las Misas

En Hyspania, los rituales de la misa son algo importantísimo para reforzar tanto los vínculos entre los miembros de la comunidad, como entre las personas y Dios. Es una ceremonia que pocos entienden y aún así todos saben cómo se realiza porque la han visto un millón de veces.

Una misa comienza con el párroco encargado entrando desde la sacristía, y avanzando hasta el altar. Se inclina ante la efigie de Cristo en el ábside y luego ante el altar. Tras ello, se da la vuelta y, de espaldas al público y de cara al crucifijo, comienza la primera oración en perfecto latín. La mayor parte de la gente no sabe qué se dice durante la misma, pero saben qué deben responder y en qué momentos, por simple repetición.

Al finalizar la oración, el cura se da la vuelta y se sube por unas escalerillas hasta un púlpito (generalmente de madera) que se eleva por encima de la gente. Ahí escoge un tema que le interese y habla sobre el mismo, esta vez en castellano. Son palabras poderosas, en las que las referencias a la religión tienen un gran peso y calan hondo en la mente de las personas. Normalmente son asuntos que importan a la comunidad, sobre sus vidas diarias, o sobre los hechos importantes que ocurren en Hyspania, y se considera que la palabra de la Iglesia suele tener la razón en estos asunts.

Tras esto viene una segunda oración, de nuevo de cara al crucifijo, seguido por la comulgación donde la gente consume la hostia y el vino. Tras ello, y como en Hyspania no está permitido que la gente que es agena a la Iglesia pueda leer la Biblia, el cura se sube de nuevo al púlpito y explica uno de los pasajes para que todo el mundo conozca un poco mejor la palabra del Señor. No lee la Biblia en alto, ya que estaría prohibido, sino que expone "lo que quiere decir" un pasaje o elemento, según la doctrina teológica imperante.

Finalmente, la última oración en latín y de cara al crucifijo, y todo el mundo es libre de abandonarla. Normalmente, en la plaza frente a la iglesia, la gente dedica un buen rato a socializar, charlar y comentar tanto los asuntos de la vida diaria, como lo que han oído en la misa, o cualquier otro elemento. Es uno de los momentos y lugares claves de la interacción entre la gente en Hyspania, junto con lugares como las tabernas o los mercados. Más de un enamoramiento y dos han comenzado al verse los dos jóvenes al salir de la misa.

Por todo ello, la misa sirve para vincular a la comunidad unos con otros, así como para asegurar que el mensaje de la Santa Madre Iglesia cale hondo entre la gente, dando fuerza al poderío de la misma en todos los feudos de Hyspania.

miércoles, 27 de julio de 2011

Relato: La Cruz de Fuego

La villa amurallada se encontraba reunida prácticamente en su totalidad en la plaza frente a la pequeña iglesia que dominaba el centro. Sin embargo, no se encontraban allí por acabar de salir de la capilla, ni porque se celebrasen festejos. Estaban allí, atemorizados, esperando sentencia.

El Padre Ignatius salió de la capilla, vestido con sus ropajes blancos y negros, con la dignidad que le confiaba su tonsura cuidada y sus manos suaves. Sin embargo, la mirada del dominico destilaba fuego puro.

-¡Villanos! Durante los tres últimos días os he interrogado y preguntado, buscando a los pecadores y a los herejes de entre vosotros.-

La voz del inquisidor llegaba claramente a todos, que se encogieron ante el poder que destilaba.

Durante la siguiente media hora, fue enunciando las sentencias para aquellos que habían ido más allá de donde debían. Aves marías para unos, carga de cruces para otros, o autoflagelaciones. Sin embargo, un nombre no fue mencionado: Emilia, la vieja que vivía apartada del pueblo en las montañas. La que vendía las extrañas pociones y ungüentos. La que todos sabían que participaba en aquelarres con Satán a la luz de la luna.

-Finalmente, esta mujer ha sido estudiada e interrogada, y ahora ¡la sentencio a la muerte en el fuego purificador si no admite su brujería, y ser la consorte del Demonio!-

Del interior de la iglesia, sus dos ayudantes extrajeron a la vieja. Venía atada, sucia y claramente desanimada, pero no había señales de tortura. Aquella no era la forma de actuar del Padre Ignatius, que desconfiaba de toda confesión extraída mediante el dolor. Ya se encargaría Satán de inflingirle un sufrimiento que palideciese cualquiera que hubiese podido sufrir en la Tierra.

Los ayudantes la ataron a un poste frente a la iglesia, y comenzaron a amontonar la leña.

-Mi nombre es Gabriel de Espinosa, Señor de estas tierras, ¡y exijo que os detengáis, dominico!-

El Marqués llegaba al galope, alertado por uno de los mozos del pueblo de lo que estaba sucediendo. Ya había tenido sus roces con el inquisidor desde que había llegado y ahora, vestido con la librea de su Casa, parecía más que dispuesto a detenerlo. A su lado, su hermano y dos caballeros de la pequeña Orden Vindictus estaban en armaduras, y el heredero de la Casa se encontraba detrás.

Sin embargo, el Dominico no parecía impresionado.

-Yo no os digo cómo gobernar vuestras tierras, Marqués, vos no me digáis cómo cuidar del rebaño del Señor Todopoderoso.-

-Esa mujer no tiene más falta que el temor supersticioso de los vecinos, y su deseo de soledad, Padre Ignatius.-

-Discrepo, su Señoría, esta mujer consorta con el Diablo como ha demostrado durante los tres días que la he interrogado. ¡Y vos haríais bien en recordar vuestra posición, como señor terrenal de estas tierras, no supraterrenal!-

El caballo de Gabriel de Espinosa pareció encabritarse ligeramente, elevándose en su enorme y musculosa estatura. A su lado, incluso sobre el atrio, el dominico parecía pequeño, y sin embargo no pareció impresionado ni reducido.

-Estas son mis tierras, como lo fueron antes de mi padre y mi abuelo. Yo administro aquí la justicia- la mano del Marqués, lentamente, pareció acercarse al pomo de su espada, remarcando la amenaza implícita.

-No la justicia de Dios. ¿Os estáis oponiendo a que lleve adelante el poder que me corresponde por la Santa Madre Iglesia? Conocéis las implicaciones de proteger a los herejes y brujos...-

La amenaza estaba clara. Si seguía por ese camino, el propio Marqués sería llevado ante un tribunal de la Inquisición. Y esta raramente sentenciaba en contra de sí misma.

El caballo piafó y se removió inquieto, pero durante unos segundos eternos el Marqués sostuvo la mirada del dominico. Finalmente, con un tirón de las riendas, dio la vuelta a su caballo y él y sus caballeros regresaron a la fortaleza del Pico de los Halcones.

Los gritos y el calor que dejaban atrás les recordaron que el poder de la Iglesia llegaba a todos los lugares.

Personaje: Cardenal Jordi de Cruilles

Jordi de Cruilles nació el 31 de Diciembre de 1270, al borde del cambio de año. Segundo hijo de la familia, su destino estuvo sellado desde pequeño, y en seguida se fue encaminando su educación hacia la Iglesia. Su infancia, sin embargo, fue movida, ya que era un chico muy activo que iba de un sitio a otro metiéndose en problemas por sus travesuras. Lo cual hizo que rápidamente fuese enviado a un monasterio donde aprender su oficio y le impartiesen disciplina.

Le costó adaptarse a los tiempos pausados y controlados de la vida monacal, a la regla y las normas de los Dominicos. Pero, tras un accidente en la huerta en que se rompió una pierna, tuvo que pasarse una larga temporada encamado. Fue entonces cuando aprendió la moderación y la calma que hoy en día le acompañan, y con ellas la entrega, el deber, y la claridad necesarias para ser eficaz.

Con estas lecciones, su carrera en la Iglesia fue meteórica. Desde que terminó el seminario a los 16 años fue puesto a actuar como secretario de su tío, su predecesor como Cardenal de Toledo. Allí, en la capital, aprendió todos los entresijos del poder, de la política y de la riqueza. Vio la forma de actuar de los diplomáticos Medinaceli, las iras de los Alba, las maquinaciones de los Jovellanos y los Alarcón, los trompicones de los Cruilles. Como asistente del confidente real, escuchó los rumores de la corte, los deslices de nobles y damas, las aventuras y los errores. Y los anotó todos en sus diarios cuidadosamente organizados.

Tres años más tarde, su tío murió, y él se convirtió en el Cardenal más joven de la historia de Hyspania. Y no sólo eso, sino que al ostentar el Cardenalato sobre Toledo es el principal y más influyente de los Cardenales, lo cual le ha granjeado enemigos y amigos por igual. La Orden de los Dominicos, sin embargo, es su principal sostén desde entonces, apoyándolo y viendo sus fuerzas incrementadas a medida que la estrella de Jordi continuaba su ascenso.

Sus conocimientos, los secretos atesorados y su saber le han hecho convertirse en un Cardenal de mucho éxito e inmenso poder. Así que a nadie sorprendió que, tras desempeñadar el cargo aparentemente sin mácula, hace dos años se lo nombrase en el Confesor del Rey al morir su predecesor, el Padre Anselmo. Y este es un cargo que le da una enorme influencia sobre la política del Reino, y en el que se mueve con soltura y habilidad pese a su juventud.

Aspecto: a sus 23 años, Jordi es un depredador de la Corte. Siempre vestido impoluto, cubierto de oro y símbolos que recuerdan su posición como Cardenal y hombre de Dios. Siempre viste de rojo, lo cual encaja bien con sus facciones enérgicas y jóvenes, dándole vivacidad al conjunto. Su porte es elegante y aristocrático, con una tez impoluta donde destacan dos ojos negros profundos e inteligentes y unos rizos del mismo color que escapan a toda tonsura. Además es un hombre alto, lo cual remarca su elegante delgadez. Siempre huele bien, ya que usa perfumes traídos para él desde Francia.

Status: 8, Confesor Real, Cardenal de la ciudad de Toledo y, por tanto, de las tierras de la familia Medinaceli, primero dentro del Cónclave de Cardenales, miembro del Concilio del Rey.

Personalidad: Jordi es un hombre suave y firme, capaz de negociar durante horas sin mostrar cansancio. Es un hombre comedido y con un enorme autocontrol, lo cual ha hecho que a menudo se lo considere como el clérigo ideal. Muchos subestiman su influencia y capacidad detrás de sus gestos suaves y casi amanerados, pues estos esconden a un político consumado que mantiene sus intereses muy claros. Lo que nadie tiene claro es si estos son su Casa, la Iglesia, o él mismo...

Virtud: Autocontrol.

Vicio: Ambición.

Política:
Jordi conoce bien el poder de las palabras, y sabe utilizarlas a la mayor expresión. Sin embargo, su ascenso le ha puesto en una posición complicada: con mucho potencial y mucho riesgo. Por un lado, está el dominio de la Orden Dominicana, que le ofrece mucho poder pero también lo ha enemistado con el Cardenal Ildefonso de Alarcón. Por otro, como Confesor Real se ve inmerso continuamente en las intrigas de las tierras Medinaceli y en torno al Trono, lo cual le permite obtener mucho poder pero también sitúa a menudo en posiciones complicadas al querer maximizar todo beneficio aunque pueda suponer riesgos. Finalmente, como Cruilles que es, está más que interesado en que su familia recupere su posición de poder perdida con los recientes eventos, de modo que presiona a menudo favoreciendo a los suyos.

Familia Relevante:
Ninguna conocida. Los rumores más extendidos en la corte sugieren que sigue siendo célibe y que se controla mucho con todos los pecados.

lunes, 25 de julio de 2011

El Infierno

Para los habitantes de Hyspania, el Infierno y la Condenación Eterna no son conceptos abstractos y distantes. Por el contrario, al igual que el Cielo, es un lugar muy real, y donde todos deberán pagar por sus pecados pues Dios todo lo sabe.

Además, es un lugar envuelto en el misterio, pues sólo los que estudian la carrera eclesiástica han podido leer las Sagradas Escrituras. Así que todos los habitantes del Reino proyectan en él sus mayores temores, aumentados por las esculturas de las catedrales y las lecturas de los curas.

Por todo ello, las palabras de los párrocos cobran una enorme fuerza en la mente de los habitantes de Hyspania, pues sólo ellos conocen el camino al Infierno y pueden perdonar al menos parte de los pecados. Por supuesto, para los mayores pecados, sólo la peregrinación (normalmente a Santiago) y la participación en las Cruzadas sirven.

Por debajo de ello, la palabra de un confesor es lo más importante, y es un poder que la Iglesia maneja desde hace tiempo. Con ese poder han conseguido que nobles de todas las Casas se comprometiesen en tareas "sagradas" o incluso en tareas mundanas que formaban parte de "la obra de Dios".

Por supuesto, los nobles no son inocentes al respecto, y desde hace mucho conocen los manejos de la Iglesia en política. Sin embargo, cuando llega la palabra "Infierno", todo se complica precisamente por el desconocimiento. Por mucho que los nobles puedan ser conscientes de las implicaciones políticas de un movimiento, no saben si es verdad o no que ignorar las palabras del párroco puede llevarles a la condenación eterna. Es una peligrosa apuesta cuando tu alma está en juego.

Y es un poderoso poder en manos de la Iglesia.

domingo, 10 de julio de 2011

Personaje: Arzobispo Guzmán de Alba

Guzmán de Alba es el actual Arzobispo de Burgos, el hermano mayor del Duque Antonio de Alba. Nació la noche del 13 de Febrero de 1243, poco antes del amanecer, y ya desde pequeño era grande y fuerte como sus hermanos. Segundo hijo de la casa, desde el principio su destino era ser miembro de la Iglesia, algo que siempre desdeñó. ¡Él quería ser un guerrero fuerte y poderoso, no un clérigo!

Así que desde pequeño entró en el seminario a aprender una religión que no le importaba, y que nunca ha considerado parte importante de su vida. Se dormía en las lecturas y se dedicaba a pensar en caballeros y soldados durante las lecciones. Comenzó a comer en exceso y pronto otros le superaron en las intrigas y luchas de poder de la Iglesia. A él no le interesaban. Sin embargo, por ser hijo de quien era, su destino estaba sellado.

Sin prestar demasiada atención, fue encargado del cuidado de actuar como asistente del Cardenal del Sur. Aprendió cosas con él, pero sin interés. Y allí estaba estancado cuando, con 27 años, su hermano mayor murió, dejando la Casa Alba sin líder. Era su oportunidad para abandonar la Iglesia y tomar la posición que ansiaba como guerrero. Sin embargo, aunque intentó moverse políticamente, fue su hermano menor el escogido para ocupar la posición, arrebatándole con ello sus sueños.

Ahí aprendió la necesidad de manejar el poder, de hacer con él lo que uno necesitaba y deseaba. Mejoró su retórica y sus habilidades, y aprendió el poder de la palabra sagrada. Aún cuando muchos creían en la voluntad divina, Guzmán había aprendido que los hombres creaban su destino usando su libre albredío. Progresó lentamente en su posición, ganando experiencia entre las intrigas fruto de las complicadas relaciones entre los nobles de las tierras Alba, que a menudo acudían a la Iglesia en busca de consejo, guía o mediación. Cuando 16 años más tarde su tío murió, a él le quedó abierta la puerta para ocupar la Catedral de Burgos, en el feudo de la familia que una vez había tenido voluntad y ansia de poder.

Desde entonces ha luchado con fuerza aunque sin tanta habilidad como otros por imponer la doctrina eclesiástica por el hombre y sobre el hombre. Y pronto acudió la Inquisición a su llamada, lentamente uniéndose a su visión de los hombres imponiendo y vigilando el Reino de Dios en la Tierra. Así, el Santo Oficio llevaba muchos años operando en Hyspania, pero había sido neutralizado por las otras grandes figuras del poder eclesiástico en demasiadas ocasiones, personas que no querían compartir el poder ni dejar a otros escrutar.

Sin embargo, Guzmán echó todo el poder de su arzobispado detrás de la Inquisición, consiguiendo que sus agentes fuesen reconocidos a regañadientes por los demás y su poder incrementase notablemente. Así, es su obra el que la Inquisición posea ahora el poder que tiene, y él se ha convertido en el encargado de vigilar el funcionamiento del Santo Oficio, y normalmente es el juez principal en los casos de importancia, incluso fuera de las tierras de los Alarcón. Una posición que muchos temen.

Aspecto: con 49 años, Guzmán es un hombre grande y gordo, de rollizos brazos y piernas. Su tonsura está habitualmente descuidada y su cara abotargada tiende a parecer idiota a muchos que tienden a subestimar lo mucho que ha aprendido con los años. Vestido siempre de negro oscuro, aunque no necesariamente limpio, su mirada posee una fuerza y una ira que suele encenderse con facilidad. Sus mejillas rollizas parecen sacudirse cuando se mueve, igual que el resto de su cuerpo, lo cual hace que el esfuerzo de ir de un sitio a otro sea notable para él. Un gran crucifijo de oro cuelga siempre sobre su ropa, terminado en un filo pequeño y ornamental que recuerda a todo el mundo que "A Dios rogando, pero con el mazo dando" es el lema del Cardenal. Suele llevar también otros arreglos decorativos, aunque normalmente van desajustados.

Status: 7, Arzobispo de la ciudad de Burgos y, por tanto, encargado de la Iglesia en las tierras de la familia Alarcón.

Personalidad: Guzmán es un hombre apasionado y decidido. Se castiga a sí mismo por su fracaso intentando obtener la posición de Duque, y a menudo se fustiga y da latigazos para aplacar esa ira y envidia que siente por su hermano. Para el resto, sin embargo, parece un hombre implacable y brutal, decidido a usar toda la fuerza necesaria para defender la Fé, aunque raramente habla de la misma. Por el contrario, suele dedicar su tiempo a hablar de cosas más mundanales, así como de la persecución de los infieles y los herejes. A menudo, es más temido que respetado, y es algo que no le importa.

Virtud: Decisión.

Vicio: Gula.

Política:
El no haberse unido a ninguna Orden durante su juventud (por desidia y falta de interés) se ha transformado en algo útil ahora. Lejos de las luchas de poder entre las órdenes por el control de tal o cual monasterio, o de tales donaciones, Guzmán puede centrarse en extender los dedos de la Inquisición como agente neutral. Y con ella van sus dedos. Realmente cree que todo el mundo está podrido por dentro y, si Dios existe, le importa poco el mundo. Y su única manera de vengarse y ponerse a la altura por sus fracasos es sacar a la luz hasta los más pequeños errores de cada uno y castigarlos severamente.

Familia Relevante:
Ninguna conocida. Algunos creen que es homosexual.

lunes, 28 de marzo de 2011

Personaje: Ildefonso de Alarcón

Ildefonso de Alarcón es el actual Cardenal de Barcelona, y hermano pequeño del Duque Alfredo de Alarcón. Nació un 23 de Noviembre de 1242 en un parto difícil que por poco le cuesta la vida a su madre. Era un niño fuerte y robusto, y desde pequeño tuvo clara su vocación religiosa ya que notaba la llamada de Dios en su interior. Sin embargo, sería su hermano el que debía ocupar el lugar en la Iglesia, así que comenzó a entrenar en combate para convertirse en Templario.

Sin embargo, la muerte del hermano mayor cambió la vida de toda la familia, y cuando Alfredo fue llamado a la Corte para servir como Duque, Ildefonso fue reclamado por la Iglesia, algo para lo que estaba más que preparado. Sin embargo, su fé iba a ser puesta a prueba desde el principio. Así, fue a la semana de llegar al seminario que cayó enfermo de viruela, y las erupciones comenzaron a aparecerle por toda la cara. Fue encamado durante toda la duración de la enfermedad, y a punto estuvo de morir durante la misma. Sin embargo, resistió, y su fé se vio reforzada igualmente. Las marcas le quedaron en la cara, por supuesto, profundas cicatrices que le recuerdan continuamente que su vida está atada a los designios de Dios.

A partir de entonces, aprender en el seminario le fue fácil y se destacó pronto como un excelente estudioso, abandonando el entrenamiento del cuerpo y tomando el de la mente con idéntica disciplina. Y, una vez completado, comenzó a servir como Prior del Monasterio de la Asunción, en las cercanías de Tarragona, haciéndose con ello miembro de la Orden de los Franciscanos. Fue una decisión controvertida, en la medida en que la orden mendicante no es especialmente poderosa ni ingluyente, pero Ildefonso tenía claro que ahí era a donde Dios le llevaba.

A partir de entonces, su carrera en la Iglesia ha sido lenta, pero sólida y consolidada. Como todo miembro de una familia Ducal, su lugar como Cardenal estaba asegurado una vez alcanzase la edad y el conocimiento adecuado, y así fue en efecto. Incluso pese a los conflictos entre las órdenes religiosas, las más poderosas de las cuales no se sentían contentas con que un Franciscano tuviese un cardenalato.

Actualmente sirve como Cardenal y oficia misa en la catedral de Barcelona, aunque sigue residiendo la mayor parte del tiempo en el Monasterio de la Asunción, que considera su hogar.

Aspecto: con 51 años, Ildefonso es un hombre alto y fibroso, de cara firme y expresión decidida. Todo su aspecto transmite severidad, pero en cambio es firme y suave en el trato, lo cual crea una extraña contraposición. Su pelo ya es canoso y lo lleva cuidadosamente arreglado igual que su poblada barba. Sus ojos son negros, y muchos dicen que son iguales a los de su hermano, y sus labios carnosos raramente sonríen. Siempre lleva su ropa roja pulcramente cuidada pero sin grandes aspavientos y elementos decorativos ostentosos, sino que busca una cierta utilidad y comodidad en sus vestiduras. Como Franciscano que es, no tiene espacio para el lujo, y rararmente lleva nada de oro excepto un crucifijo que le dio su madre cuando entró en el seminario. Es alto y grande, aunque a esta edad ya su cuerpo ha perdido gran parte de la fuerza que lo caracterizaba en la juventud y ha quedado más fofo. Su cara y parte de su cuerpo aún muestran las marcas de la viruela que le aquejó hace tantos años.

Status: 7, Cardenal de la ciudad de Barcelona y, por tanto, de las tierras de la familia Cruilles.

Personalidad: Ildefonso es firme y callado, introspecto y carismático cuando habla. Lleva su vida entera dedicándose a la política eclesiástica en beneficio de la Iglesia, a la cual valora por encima de su propia familia, y eso le ha vuelto un audaz negociador y un poderoso intermediario. El poder a su mando siempre ha sido manejado con capacidad y cuidado, lo cual le ha granjeado el respeto de vasallos y enemigos por igual. La devoción de Ildefonso es enorme, y pocos compiten con ella incluso en el interior de la Iglesia.

Virtud: Firmeza.

Vicio: Lentitud.

Política:
Ildefonso de Alarcón es el baluarte de los Franciscano en Hyspania, y por tanto, la mayor parte de su tiempo lo emplea en la defensa de la órden. Cree realmente que su existencia ayuda al bien de la Iglesia, recordándole los orígenes humildes de Cristo de los que tanto se alejan el Papa y los demás altos cargos. Esto le enfrenta a menudo a los Dominicos y a la mayor parte de las otras órdenes, lo cual se acentúa al ser el Cardenal Jordi de Cruilles un Dominico y además de Cardenal el Confesor Real.

Familia Relevante:
Oficialmente ninguna, aunque los rumores señalan la existencia de algunos bastardos en las cercanías de su monasterio como posibles hijos suyos.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Los Santos Patrones

Cada una de las Casas tiene escogido un santo patrón desde tiempos de su fundación, que los guía y protege, y para el cual tienen una gran festividad en la cual celebran su protección de diferentes maneras.

Jovellanos:
Sin sorpresas, el patrón de la Casa de Jovellanos es Santiago Apóstol, también llamado Santiago el Mayor, cuyo festivo es el 25 de Julio. Durante su celebración, los Jovellanos se reúnen en la catedral de la ciudad y ofrecen una gran misa en su honor. Después, los señores se reúnen en la Plaza do Obradoiro y celebran un gran banquete común, donde todos festejan en honor al Santo, y los villanos hacen lo mismo en la campiña que rodea a la ciudad. Tras la comida, sale una gran procesión solemne y silenciosa, sólo interrumpida por los cantos de los monjes que acompañan a la figura del Santo. Por su parte, los jóvenes que están listos para convertirse en caballeros hacen vigilia en su catedral durante toda la noche, meditando sobre su futuro, y la vida y obra del Apóstol.

Alarcón:
San Alfonso VI, considerado como el más pío de los reyes Alarcón y canonizado por la Iglesia casi un siglo después de su muerte; se celebra el día de su muerte, el 14 de Noviembre. Durante su celebración, junto a los festejos a menudo se realizan pequeños ejercicios militares que permiten mantener a los ejércitos entrenados y constituyen un colorido entretenimiento para todos. Estos festejos terminan con una misa en la cual se renueva el juramento de vasallaje de todos los campesinos hacia sus señores, y de los señores hacia sus superiores. Cuentan que, desde el ascenso de la Casa de Medinaceli, el Duque Alarcón siempre parece atragantarse cuando renueva su vasallaje hacia el Rey, lo cual ha causado algunos conflictos diplomáticos menores.

Cruilles:
El patrón de los Cruilles es San Jorge, el cazador del dragón, cuyo festivo es el día 23 de Abril. Durante su festivo, los distintos feudos organizan juegos que ponen a prueba la pericia de los participantes, y el Duque normalmente convoca un torneo para sus vasallos donde los caballeros demuestran ser dignos del legado del Santo. A menudo los nuevos caballeros aprovechan estas justas y pruebas para comenzar a labrarse un nombre, bajo la guía del santo patrón. También es un día en que los gremios cierran, pero dedican mucho tiempo a preparar diferentes acuerdos entre sí y se preparan tratados y envíos de materiales que mantendrán a los gremios unidos y avanzando durante mucho tiempo tras la celebración de San Jorge.

Medinaceli:
San Gregorio Magno, patrón de los sabios, es también el de la Casa de Medinaceli. Sus festejos, el 2 de Septiembre, se celebran en Toledo y son festivales enormes en los cuales además de comer y beber, el pueblo y los nobles se juntan para escuchar las palabras de los oradores, los teólogos y los universitarios. Tras ellos hablan a menudo muchos nobles, sobretodo jóvenes, que quieren exponer cómo creen que debería avanzar la Casa en el futuro, y demuestran sus habilidades como diplomáticos y capaces de grandes discursos. Finalmente, con el final de la tarde, el Rey se dirige al propio pueblo desde un lugar claramente visible a las masas, y habla largamente acerca del año pasado y el año que seguirá, y lo que ello implicará para los nobles y para el pueblo.

Alba:
San Enrique es el patrón de la Casa de Alba, un emperador de hace dos siglos en el Sacro Imperio Romano Germano renombrado por su habilidad como guerrero y su fé. Su festividad es el día 13 de Julio, y durante ella las diferentes Casas nobiliarias celebran primero una muy importante misa en sus iglesias, durante la cual hacen importantes donaciones a la Iglesia para fortalecer la fé en sus tierras; después reproducen las batallas contra los musulmanes de modo festivo, celebrando así la victoria que les ha dado las tierras que ahora tienen. Sin embargo, junto a la adoración a San Enrique, en las tierras Alba también está muy extendida la adoración de la Virgen, en sus múltiples formas, para la cual se celebran enormes festejos y misas que rivalizan con los dedicados a San Enrique. Esto ocurre, sin embargo, en diferentes fechas, según a qué virgen hayan escogido adorar en cada uno de los feudos. Normalmente, la forma tradicional de las mismas son las procesiones en honor a la virgen, más un festejo que un acto solemne.

Olivares:
San Isidro Labrador, patrón de los agricultores, es también el patrón de la Casa Olivares. Sus festejos, el 15 de Mayo, celebran el final de la siembra y solicitan la ayuda del patrón para el crecimiento y florecimiento de esa cosecha que deberán recolectar en verano y otoño. Es un día en el que nadie trabaja, sino que se dan a la fiesta y se entretienen, mientras atienden a los curas que van visitando cada una de las granjas para solicitar la bendición de Isidro en esas tierras.

Musoles:
La Virgen del Carmen, patrona y protectora de navegantes y marineros, es la patrona de la Casa de Musoles, y se celebra el 16 de Julio. Sus festividades se celebran siempre en la costa de las islas, y son festejos a menudo mirados con cierta preocupación por la Iglesia por "excesivamente paganos", ya que en ellos no se celebra una misa formal (aunque numerosos párrocos hablan en las playas), sino que la gente de modo más individual va y hace pequeñas ofrendas que lanzan a las olas. Está considerado como de muy buena suerte encontrar una de estas ofrendas cuando, a menudo, son traídas de vuelta por las mareas a lo largo de los días y meses siguientes.

Junto a estos grandes patrones y festejos de las Grandes Casas, se celebran muchos otros santos y patrones. Primero los específicos de las Casas concretas señoras del feudo, a veces santos locales, a veces otros santos de importancia pero que no han sido escogidos por las Ducales. Además, hay santos específicos que son celebrados en muchas zonas (por ejemplo, a San Isidro Labrador lo festejan en casi toda Hyspania los campesinos, aunque de modos más tradicionales). También la Virgen es adorada en muchas zonas, en especial en el sur, y en sus numerosas encarnaciones se le celebran misas especiales, días de festejo, y peregrinaciones.

sábado, 21 de agosto de 2010

Otras Fés en Hyspania

Los judíos son, con diferencia, los más numerosos después de los católicos. Habitan en las juderías, barrios de las ciudades más grandes en ocasiones incluso con sus propias murallas, y forman comunidades bastante cerradas y muy sólidas. Son grandes mercaderes y prestamistas, con un ojo especialmente hábil para las oportunidades económicas, lo cual les ha dado un cierto grado de respeto entre los Cruilles, en cuyas tierras suelen preferir habitar.

Por su parte, los musulmanes fueron oficialmente expulsados de Hyspania al año siguiente al final de la Reconquista, 1289. Su religión está prohibida por completo y las mezquitas que existían han sido o bien destruidas o convertidas en iglesias católicas tras una purificación. Sin embargo, algunos musulmanes persisten en Hyspania, ocultando su pertenencia a su religión para ocultarse de la Inquisición; practican sus ritos en secreto, formando pequeños "cultos" clandestinos.

También se supone que existe, especialmente en la frontera con Francia, grupos de herejes cátaros que sobrevivieron a la Cruzada Albigense y se refugiaron en los Pirineos. A partir de ahí, estos cristianos heréticos se extendieron por el noreste de Hyspania, donde sus grupos secretos llevan adelante sus ritos heréticos con discreción y cuidado. Tampoco ellos desean la atención de la Inquisición.

Finalmente, algunos rumorean que en las montañas del noroeste, en las tierras Jovellanos, aún quedan algunos paganos celtas y brujas. Aunque este es un rumor muy extendido, lo cierto es que tal no es el caso, como mucho algunos ocasionales descontentos que deciden "oponerse al orden establecido" pretendiendo ser paganos, pero sin tener idea real de lo que eso es.

Huelga decir que la Casa Alba es una conocida enemiga de todo seguidor de una religión no católica, y sus tierras son con diferencia las que los demás tratan de evitar con más ahínco. De hecho, se sabe que en más de una ocasión la Inquisición ha utilizado caballeros Alba como tropas de choque para reducir grupos grandes o potencialmente peligrosos.

lunes, 2 de agosto de 2010

Las Ordenes Militares

En Hispania hay caballeros de dos Órdenes diferentes, las dos notablemente diferentes. Sin embargo, ambas tienen en común el hecho de que reclutan caballeros que normalmente son terceros hijos de las familias nobiliarias. Estas dos órdenes son:

-Los Templarios: directamente responsables ante el Papa, se han asentado en la zona sur del territorio Olivares. Son originales de Tierra Santa, de Jerusalen, pero tras la expulsión de los cristianos de la ciudad se asentaron primero en Francia y luego por toda Europa, con lo cual la influencia francesa siempre se ha notado. Son una Orden enormemente poderosa, tanto en número de miembros como de posesión de tierras, y su influencia por toda la Cristiandad es considerable. Son rudos, violentos y firmes en sus decisiones, y normalmente su fervor religioso es notable. Su líder es el Gran Maestre Guy du Lach, desde su fortaleza en el sur de París, pero en Hispania su encargado es el Maestre Jacques Dupont. Su emblema es una cruz roja sobre un campo blanco. Su reclutamiento principal proviene de las Casas Alba, Cruilles y Olivares.

-Los Caballeros de Santiago: vasallos de la Archidiócesis de Santiago de Compostela, estos caballeros son menos influyentes y numerosos que los templarios, pero aún así su capacidad es considerable. Su misión consiste en patrullar los caminos y proteger a los peregrinos de asaltantes y maleantes; como tal, abandonan a menudo sus tierras y recorren los territorios Jovellanos, Alarcón y Cruilles, e incluso parte de Portugal. Son caballeros devotos del Señor Todopoderoso, pero menos habituados al combate que su contrapartida templaria y más dados a cabalgar y asustar a sus enemigos con su simple presencia. Su Gran Maestre es Eduardo de Feixón, y atiende a los intereses y deseos de quien sea Arzobispo de Santiago en cada momento. El emblema de la Orden de Santiago es la Cruz de Santiago, una cruz muy elaborada y fácil de reconocer. Su reclutamiento principal viene de las Casas Jovellanos y Alarcón.

Ambas Órdenes Militares son poderosas a su manera, y tienen gran capacidad y libertad en sus acciones. Sin embargo, no hemos de olvidar que la mayor parte de sus miembros son miembros de las familias nobiliarias, lo cual dificulta las acciones de estas órdenes pues si se oponen a las familias muchos de sus miembros podrían protestar y causar problemas.

jueves, 29 de julio de 2010

Las Ordenes Religiosas

Clave a la hora de entender el funcionamiento de la Iglesia medieval es la existencia y la competición de las numerosas Ordenes Religiosas, y sus diferentes poderes y aproximaciones a la vida. Todas ellas responden directamente ante el Papado, aunque la mayor parte de ellas están a su vez enormemente vinculadas a la historia de Hispania. Las más importantes en la actualidad del Reino, aunque no las únicas en existencia, son:

-La Orden del Císter: de hábito blanco y origen francés, la Orden tiene una enorme influencia política en la vida política de toda Europa. Sólidos defensores de los intereses del Papado, la Orden es la segunda más importante en Hispania. Son, además, de las pocas facciones dentro del mundo de la época que buscan una defensa de los avances técnicos, y sus escasos monasterios en el Reino suelen ser los más bellos e impresionantes. Además, son los herederos más destacados de la Orden de Cluny, ahora desaparecida. Su principal valedor es el Cardenal Leovigildo de Jovellanos.

-La Orden Dominicana: de hábito blanco con una estola exterior negra, los Dominicos son unos excelentes teólogos y unos sólidos defensores de la ortodoxia de la fé, lo cual ha llevado a la Orden a ser conocida por su gran participación en la Inquisición. Suelen vivir en ciudades, lo cual les hace estar cerca de las fuentes de poder de la época, lo cual la ha convertido en la Orden más poderosa. Son enormemente ricos. Su principal valedor es el Cardenal Jordi de Cruilles.

-La Orden Franciscana: de hábito marrón, los Franciscanos fueron conocidos por su regla que les obliga a solicitar limosnas y a vivir en la mayor pobreza posible. Su enemistad con los Dominicos es más que conocido. Son conocidos por implicarse enormemente en el mundo del día a día, y a ayudar a menudo a los más necesitados. El Cardenal Ildefonso de Alarcón es su principal valedor.

-La Orden de San Benito: de hábito completamente negro, los Benedictinos son una de las órdenes más antiguas. Por una parte, son conocidos por su retiro del mundo mundano, y dedicarse a la contemplación; sin embargo, su otra parte es conocida por dedicarse a actuar como misioneros entre los Infieles, y sobretodo como profesores entre los colegios y las nuevas Universidades. Su principal valedor es el Prior Jonás de Vallerojo.

Como dije al principio, otras Órdenes existen como las Carmelitas, y las otras ramas de estas Órdenes, pero estas son las más importantes en el Reino de Hyspania.