La historia de la guerra que supondría el reordenamiento de todo el status quo de Hyspania comenzó en el año de Nuestro Señor de 1188. Era un Noviembre particularmente templado y la Reconquista, como a menudo ocurría, estaba detenida. Por falta de recursos y voluntad política, la Casa Alarcón se negaba a lanzar a la Casa Alba sobre el reducto infiel de Al-Andalus, o lo poco que quedaba de ella.
Así y todo, los caballeros de la Casa de Alba se dividían entre sus impulsos de luchar, de disfrutar del ocio, y de confabular los unos contra los otros para conseguir posiciones predominantes. Incluso, alguna de las Casas Condales planeaba, en secreto, tomar para sí el Condado. Especialmente, la Casa Ayamonte, Condes de Aravaca, que veían en la indecisión del Duque de tomar Granada aún sin sanción Real un problema para sus ambiciones expansivas. Así que el entonces Conde Gabriel de Ayamonte pasaba la mayor parte de su tiempo en la ciudad ducal de Dórdoba, descuidando el gobierno de sus tierras.
Sus Marqueses del norte, necesitando guerras y sin claras perspectivas de poder expandirse a Granada aunque se declarase esa guerra algún día, comenzaron a hostigar al norte, al Condado de Teruel, propiedad de la Casa de Cruilles. Y el Conde no se dio cuenta hasta que los Cruilles airaron sus protestas ante el Rey Jorge IV "el Débil" e iniciaron un conflicto abierto. Se produjeron escaramuzas fronterizas, y los Cruilles trataron de movilizar toda su fuerza diplomática para conseguir que el Rey forzase a la Casa de Alba a dar marcha atrás y evitar así una guerra ducal.
Pero el Rey, una y otra vez, se excusaba a la hora de buscar soluciones, daba largas y se marchaba de caza. Y, viéndose impunes, en Febrero de 1289 la Casa de Alba declaró la Guerra a la Casa de Cruilles por el Condado de Teruel. Desenterraron un antiguo documento que decía que ese Condado debería haber sido transferido a la Casa de Alba cuando esta se formó como Casa Ducal en 1155, y con este solucionaron la necesidad de un casus belli. Los Cruilles reclamaron que esos documentos eran falsos, que se los habían inventado y que la copia de la firma era mala y el sello era erróneo. Pero el Rey no fue capaz de decidirse entre airar a la Casa cuyo ejército necesitaba para finalmente, algún día, tomar Al-Andalus, o a la Casa cuya economía era más poderosa. De aquellas, la Casa Cruilles era la segunda Casa más importante, de modo que el Rey finalmente optó por callar y dejar que el conflicto prosperase, esperando así que se debilitase la Casa con mayor capacidad de desafiar su propia Corona.
Durante casi treinta años, las dos Casas guerrearon, pararon, y volvieron a enfrentarse por el Condado de Teruel ante la incapacidad del Rey para detenerlas. Tanta guerra arrasó las tierras y las empobreció, destrozó los ejércitos, y debilitó a todas las Casas involucradas, y todo ello sin un claro vencedor. Pero ya era una cuestión de honor, y aunque ambas partes deseaban una solución de tapadillo, ninguna estaba dispuesta a dar marcha atrás y ceder en su orgullo. Así que continuaron matándose unos a otros, dejando las tierras de Al-Andalus en paz, y el Condado de Teruel en ruinas.
La Casa de Medinaceli fue la que aprovechó mejor la coyuntura. Durante años había actuado como intermediaria entre ambas Casas para conseguir los lapsos en que el conflicto se detenía y las Casas podían reconstruir lo que tenían. Ambas partes debían ya demasiados favores, de modo que ambas aceptaron cuando los Medinaceli sugirieron que era hora de deponer al Rey Alarcón y solucionar el conflicto de una vez por todas con un Rey fuerte. Y ni los Cruilles ni los Alba estaban en posición de solicitar ese título ya, tras desangrarse mutuamente.
Así, las Casas marcharon contra los Alarcón y, finalmente, Pedro III se convirtió en el primer Rey de la Casa de Medinaceli. A partir de entonces, los esfuerzos se aceleraron. Se logró un alto en el combate ese otoño, y para la primavera siguiente la solución ya estaba hallada. Ante la imposibilidad de decidir sobre la veracidad de los documentos (o, mejor dicho, no insultar a ninguna de las partes al darle la razón a la otra), el Rey impuso una solución intermedia: la Casa de Olivares rompería su vasallaje a la Casa de Cruilles, y pasaría a ser independiente.
Pero los Olivares temían que eso implicase nuevas guerras por su territorio ahora que ninguna Casa Ducal los protegía, de modo que en Abril se anunció que la Casa Olivares pasaba a estar directamente bajo protección de la Casa Real. Con eso, la Guerra de los Arados había llegado a su final, y el panorama político de toda Hyspania había cambiado para siempre.
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miércoles, 24 de octubre de 2012
domingo, 21 de octubre de 2012
Historia Resumida: Olivares
La Casa Olivares fue creada en el año 964, como una Casa Condal sobre
los elementos previos de una Casa de Marquesado, bajo vasallaje de la
Casa Cruilles. Pese a que era la línea principal del frente entre sus
señores y los musulmanes en la lucha de la Reconquista, la familia
Olivares pronto demostró que sus intereses no radicaban precisamente en
la guerra.
Por el contrario, aunque luchaban con pasión y cierta habilidad, no eran los fieros guerreros necesarios para extender las tierras del Ducado al que pertenecían, necesitando a menudo apoyo de sus hermanos del norte. Sí que destacaban, por el contrario, en todas las labores de logística y apoyo que los ejércitos necesitan, permitiendo que las tropas que pasaban por sus tierras lo hicieran rápidamente y bien abastecidas.
Todo hubiera continuado así hasta que los conflictos con la Casa Alba comenzaron. Comenzaron como pequeñas escaramuzas, pero la Casa de Alba finalmente incrementó su apuesta y lanzó una guerra ducal en toda regla ante la pasividad del Rey. Así comenzó la Guerra de los Arados, que devastó el Condado durante treinta años.
Sin embargo, el ascenso de la Casa Medinaceli a la Corona sería lo que cambiase la situación para siempre, imponiéndole a la Casa Olivares una independencia con respecto a sus señores de la Casa Cruilles. Los convertía así en un territorio intermedio entre ambas Casas, limitando sus posibles conflictos y, con ello, intentando imponer una paz en el Reino. Los Templarios recibieron tierras en el Sur por invitación del Conde de Olivares y del Rey, a cambio de su juramento de evitar futuros conflictos y garantizar la seguridad de la Casa Condal en caso de que ellos llegasen.
Pese al temor a la posible invasión por norte y sur, los Olivares se encuentran cómodos con este arreglo. Ahora tienen tiempo para dedicarse a tareas más pacíficas, como la producción de alimentos, y la caza, que son mucho más de su agrado, y permanecen así fuera de los conflictos de las Casas Ducales y sus políticas. Sin embargo, la falta de un Duque que los proteja directamente al carecer de vasallaje puede ser tan peligroso como ventajoso.
Por el contrario, aunque luchaban con pasión y cierta habilidad, no eran los fieros guerreros necesarios para extender las tierras del Ducado al que pertenecían, necesitando a menudo apoyo de sus hermanos del norte. Sí que destacaban, por el contrario, en todas las labores de logística y apoyo que los ejércitos necesitan, permitiendo que las tropas que pasaban por sus tierras lo hicieran rápidamente y bien abastecidas.
Todo hubiera continuado así hasta que los conflictos con la Casa Alba comenzaron. Comenzaron como pequeñas escaramuzas, pero la Casa de Alba finalmente incrementó su apuesta y lanzó una guerra ducal en toda regla ante la pasividad del Rey. Así comenzó la Guerra de los Arados, que devastó el Condado durante treinta años.
Sin embargo, el ascenso de la Casa Medinaceli a la Corona sería lo que cambiase la situación para siempre, imponiéndole a la Casa Olivares una independencia con respecto a sus señores de la Casa Cruilles. Los convertía así en un territorio intermedio entre ambas Casas, limitando sus posibles conflictos y, con ello, intentando imponer una paz en el Reino. Los Templarios recibieron tierras en el Sur por invitación del Conde de Olivares y del Rey, a cambio de su juramento de evitar futuros conflictos y garantizar la seguridad de la Casa Condal en caso de que ellos llegasen.
Pese al temor a la posible invasión por norte y sur, los Olivares se encuentran cómodos con este arreglo. Ahora tienen tiempo para dedicarse a tareas más pacíficas, como la producción de alimentos, y la caza, que son mucho más de su agrado, y permanecen así fuera de los conflictos de las Casas Ducales y sus políticas. Sin embargo, la falta de un Duque que los proteja directamente al carecer de vasallaje puede ser tan peligroso como ventajoso.
jueves, 30 de diciembre de 2010
Los Santos Patrones
Cada una de las Casas tiene escogido un santo patrón desde tiempos de su fundación, que los guía y protege, y para el cual tienen una gran festividad en la cual celebran su protección de diferentes maneras.
Jovellanos:
Sin sorpresas, el patrón de la Casa de Jovellanos es Santiago Apóstol, también llamado Santiago el Mayor, cuyo festivo es el 25 de Julio. Durante su celebración, los Jovellanos se reúnen en la catedral de la ciudad y ofrecen una gran misa en su honor. Después, los señores se reúnen en la Plaza do Obradoiro y celebran un gran banquete común, donde todos festejan en honor al Santo, y los villanos hacen lo mismo en la campiña que rodea a la ciudad. Tras la comida, sale una gran procesión solemne y silenciosa, sólo interrumpida por los cantos de los monjes que acompañan a la figura del Santo. Por su parte, los jóvenes que están listos para convertirse en caballeros hacen vigilia en su catedral durante toda la noche, meditando sobre su futuro, y la vida y obra del Apóstol.
Alarcón:
San Alfonso VI, considerado como el más pío de los reyes Alarcón y canonizado por la Iglesia casi un siglo después de su muerte; se celebra el día de su muerte, el 14 de Noviembre. Durante su celebración, junto a los festejos a menudo se realizan pequeños ejercicios militares que permiten mantener a los ejércitos entrenados y constituyen un colorido entretenimiento para todos. Estos festejos terminan con una misa en la cual se renueva el juramento de vasallaje de todos los campesinos hacia sus señores, y de los señores hacia sus superiores. Cuentan que, desde el ascenso de la Casa de Medinaceli, el Duque Alarcón siempre parece atragantarse cuando renueva su vasallaje hacia el Rey, lo cual ha causado algunos conflictos diplomáticos menores.
Cruilles:
El patrón de los Cruilles es San Jorge, el cazador del dragón, cuyo festivo es el día 23 de Abril. Durante su festivo, los distintos feudos organizan juegos que ponen a prueba la pericia de los participantes, y el Duque normalmente convoca un torneo para sus vasallos donde los caballeros demuestran ser dignos del legado del Santo. A menudo los nuevos caballeros aprovechan estas justas y pruebas para comenzar a labrarse un nombre, bajo la guía del santo patrón. También es un día en que los gremios cierran, pero dedican mucho tiempo a preparar diferentes acuerdos entre sí y se preparan tratados y envíos de materiales que mantendrán a los gremios unidos y avanzando durante mucho tiempo tras la celebración de San Jorge.
Medinaceli:
San Gregorio Magno, patrón de los sabios, es también el de la Casa de Medinaceli. Sus festejos, el 2 de Septiembre, se celebran en Toledo y son festivales enormes en los cuales además de comer y beber, el pueblo y los nobles se juntan para escuchar las palabras de los oradores, los teólogos y los universitarios. Tras ellos hablan a menudo muchos nobles, sobretodo jóvenes, que quieren exponer cómo creen que debería avanzar la Casa en el futuro, y demuestran sus habilidades como diplomáticos y capaces de grandes discursos. Finalmente, con el final de la tarde, el Rey se dirige al propio pueblo desde un lugar claramente visible a las masas, y habla largamente acerca del año pasado y el año que seguirá, y lo que ello implicará para los nobles y para el pueblo.
Alba:
San Enrique es el patrón de la Casa de Alba, un emperador de hace dos siglos en el Sacro Imperio Romano Germano renombrado por su habilidad como guerrero y su fé. Su festividad es el día 13 de Julio, y durante ella las diferentes Casas nobiliarias celebran primero una muy importante misa en sus iglesias, durante la cual hacen importantes donaciones a la Iglesia para fortalecer la fé en sus tierras; después reproducen las batallas contra los musulmanes de modo festivo, celebrando así la victoria que les ha dado las tierras que ahora tienen. Sin embargo, junto a la adoración a San Enrique, en las tierras Alba también está muy extendida la adoración de la Virgen, en sus múltiples formas, para la cual se celebran enormes festejos y misas que rivalizan con los dedicados a San Enrique. Esto ocurre, sin embargo, en diferentes fechas, según a qué virgen hayan escogido adorar en cada uno de los feudos. Normalmente, la forma tradicional de las mismas son las procesiones en honor a la virgen, más un festejo que un acto solemne.
Olivares:
San Isidro Labrador, patrón de los agricultores, es también el patrón de la Casa Olivares. Sus festejos, el 15 de Mayo, celebran el final de la siembra y solicitan la ayuda del patrón para el crecimiento y florecimiento de esa cosecha que deberán recolectar en verano y otoño. Es un día en el que nadie trabaja, sino que se dan a la fiesta y se entretienen, mientras atienden a los curas que van visitando cada una de las granjas para solicitar la bendición de Isidro en esas tierras.
Musoles:
La Virgen del Carmen, patrona y protectora de navegantes y marineros, es la patrona de la Casa de Musoles, y se celebra el 16 de Julio. Sus festividades se celebran siempre en la costa de las islas, y son festejos a menudo mirados con cierta preocupación por la Iglesia por "excesivamente paganos", ya que en ellos no se celebra una misa formal (aunque numerosos párrocos hablan en las playas), sino que la gente de modo más individual va y hace pequeñas ofrendas que lanzan a las olas. Está considerado como de muy buena suerte encontrar una de estas ofrendas cuando, a menudo, son traídas de vuelta por las mareas a lo largo de los días y meses siguientes.
Junto a estos grandes patrones y festejos de las Grandes Casas, se celebran muchos otros santos y patrones. Primero los específicos de las Casas concretas señoras del feudo, a veces santos locales, a veces otros santos de importancia pero que no han sido escogidos por las Ducales. Además, hay santos específicos que son celebrados en muchas zonas (por ejemplo, a San Isidro Labrador lo festejan en casi toda Hyspania los campesinos, aunque de modos más tradicionales). También la Virgen es adorada en muchas zonas, en especial en el sur, y en sus numerosas encarnaciones se le celebran misas especiales, días de festejo, y peregrinaciones.
Jovellanos:
Sin sorpresas, el patrón de la Casa de Jovellanos es Santiago Apóstol, también llamado Santiago el Mayor, cuyo festivo es el 25 de Julio. Durante su celebración, los Jovellanos se reúnen en la catedral de la ciudad y ofrecen una gran misa en su honor. Después, los señores se reúnen en la Plaza do Obradoiro y celebran un gran banquete común, donde todos festejan en honor al Santo, y los villanos hacen lo mismo en la campiña que rodea a la ciudad. Tras la comida, sale una gran procesión solemne y silenciosa, sólo interrumpida por los cantos de los monjes que acompañan a la figura del Santo. Por su parte, los jóvenes que están listos para convertirse en caballeros hacen vigilia en su catedral durante toda la noche, meditando sobre su futuro, y la vida y obra del Apóstol.
Alarcón:
San Alfonso VI, considerado como el más pío de los reyes Alarcón y canonizado por la Iglesia casi un siglo después de su muerte; se celebra el día de su muerte, el 14 de Noviembre. Durante su celebración, junto a los festejos a menudo se realizan pequeños ejercicios militares que permiten mantener a los ejércitos entrenados y constituyen un colorido entretenimiento para todos. Estos festejos terminan con una misa en la cual se renueva el juramento de vasallaje de todos los campesinos hacia sus señores, y de los señores hacia sus superiores. Cuentan que, desde el ascenso de la Casa de Medinaceli, el Duque Alarcón siempre parece atragantarse cuando renueva su vasallaje hacia el Rey, lo cual ha causado algunos conflictos diplomáticos menores.
Cruilles:
El patrón de los Cruilles es San Jorge, el cazador del dragón, cuyo festivo es el día 23 de Abril. Durante su festivo, los distintos feudos organizan juegos que ponen a prueba la pericia de los participantes, y el Duque normalmente convoca un torneo para sus vasallos donde los caballeros demuestran ser dignos del legado del Santo. A menudo los nuevos caballeros aprovechan estas justas y pruebas para comenzar a labrarse un nombre, bajo la guía del santo patrón. También es un día en que los gremios cierran, pero dedican mucho tiempo a preparar diferentes acuerdos entre sí y se preparan tratados y envíos de materiales que mantendrán a los gremios unidos y avanzando durante mucho tiempo tras la celebración de San Jorge.
Medinaceli:
San Gregorio Magno, patrón de los sabios, es también el de la Casa de Medinaceli. Sus festejos, el 2 de Septiembre, se celebran en Toledo y son festivales enormes en los cuales además de comer y beber, el pueblo y los nobles se juntan para escuchar las palabras de los oradores, los teólogos y los universitarios. Tras ellos hablan a menudo muchos nobles, sobretodo jóvenes, que quieren exponer cómo creen que debería avanzar la Casa en el futuro, y demuestran sus habilidades como diplomáticos y capaces de grandes discursos. Finalmente, con el final de la tarde, el Rey se dirige al propio pueblo desde un lugar claramente visible a las masas, y habla largamente acerca del año pasado y el año que seguirá, y lo que ello implicará para los nobles y para el pueblo.
Alba:
San Enrique es el patrón de la Casa de Alba, un emperador de hace dos siglos en el Sacro Imperio Romano Germano renombrado por su habilidad como guerrero y su fé. Su festividad es el día 13 de Julio, y durante ella las diferentes Casas nobiliarias celebran primero una muy importante misa en sus iglesias, durante la cual hacen importantes donaciones a la Iglesia para fortalecer la fé en sus tierras; después reproducen las batallas contra los musulmanes de modo festivo, celebrando así la victoria que les ha dado las tierras que ahora tienen. Sin embargo, junto a la adoración a San Enrique, en las tierras Alba también está muy extendida la adoración de la Virgen, en sus múltiples formas, para la cual se celebran enormes festejos y misas que rivalizan con los dedicados a San Enrique. Esto ocurre, sin embargo, en diferentes fechas, según a qué virgen hayan escogido adorar en cada uno de los feudos. Normalmente, la forma tradicional de las mismas son las procesiones en honor a la virgen, más un festejo que un acto solemne.
Olivares:
San Isidro Labrador, patrón de los agricultores, es también el patrón de la Casa Olivares. Sus festejos, el 15 de Mayo, celebran el final de la siembra y solicitan la ayuda del patrón para el crecimiento y florecimiento de esa cosecha que deberán recolectar en verano y otoño. Es un día en el que nadie trabaja, sino que se dan a la fiesta y se entretienen, mientras atienden a los curas que van visitando cada una de las granjas para solicitar la bendición de Isidro en esas tierras.
Musoles:
La Virgen del Carmen, patrona y protectora de navegantes y marineros, es la patrona de la Casa de Musoles, y se celebra el 16 de Julio. Sus festividades se celebran siempre en la costa de las islas, y son festejos a menudo mirados con cierta preocupación por la Iglesia por "excesivamente paganos", ya que en ellos no se celebra una misa formal (aunque numerosos párrocos hablan en las playas), sino que la gente de modo más individual va y hace pequeñas ofrendas que lanzan a las olas. Está considerado como de muy buena suerte encontrar una de estas ofrendas cuando, a menudo, son traídas de vuelta por las mareas a lo largo de los días y meses siguientes.
Junto a estos grandes patrones y festejos de las Grandes Casas, se celebran muchos otros santos y patrones. Primero los específicos de las Casas concretas señoras del feudo, a veces santos locales, a veces otros santos de importancia pero que no han sido escogidos por las Ducales. Además, hay santos específicos que son celebrados en muchas zonas (por ejemplo, a San Isidro Labrador lo festejan en casi toda Hyspania los campesinos, aunque de modos más tradicionales). También la Virgen es adorada en muchas zonas, en especial en el sur, y en sus numerosas encarnaciones se le celebran misas especiales, días de festejo, y peregrinaciones.
domingo, 1 de agosto de 2010
Poder: Olivares
El poder de los Olivares a la hora de la verdad se basa simplemente en el hecho de que son sus granjas las que alimentan a las tierras de todos los demás señores, al menos hasta cierto punto. Lamentablemente, es un poder complicado de usar, así que siguen dependiendo de la protección de otros.
lunes, 26 de julio de 2010
Información Básica: Olivares
Personalidad: los demás suelen ver a los Olivares como tranquilos, casi apagados, y demasiado pacíficos. Interesados en cosas que a los demás nobles no interesan, como la producción de grano de un año, o la lentitud del transporte del mismo. Los Olivares, sin embargo, son conscientes de que en ello yace su poder: sus buenas tierras de cultivo pueden darles buenos acuerdos comerciales con otras Casas y, con ello, la paz que tanto ansían... si juegan bien sus cartas.
Señor de la Casa: Jesús de Olivares.
Tierras en Propiedad Directa: Condado de Teruel.
Lema: Somos el granero de Hispania.
Color de la Casa: Verde.
Significado del Escudo de Armas:
El color del campo es el del cielo con buen tiempo, y la estrella en este sentido significa por un lado el sol, y por otro es un compás que les recuerda su particular misión y dirección de avance. El olivo representa la belleza y la fuerza de la primavera, así como la labor de guardianes del campo y de mantener abastecida Hyspania.
Este escudo ha sido debatido muy a menudo, y criticado igual numero de veces. La razón de ello es que rompe las reglas de la etiqueta a la hora de construir un escudo, ya que superpone un color (el verde del árbol) sobre otro (el azul del campo), cosa que no se puede hacer. Los Olivares a esto siempre responden humildemente que son una Casa menor, y como tanto no tienen derecho a ponerse más oro ni plata en el escudo, y se ven por tanto obligados a hacerlo así.
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